
Skincare
¿Ácido hialurónico, vitamina C o B3? Te contamos cuál adoptar a la hora de potenciar tu rutina de belleza facial.
Cada piel tiene necesidades únicas que no solo dependen de la edad, sino también de factores como la genética, el estado hormonal, los cuidados, el estilo de vida, el estrés, la alimentación, los productos utilizados, la contaminación ambiental y el clima.
Estos elementos conforman lo que se denomina “exposomas”, influyendo directamente en la apariencia de la dermis. Por ello, es fundamental una rutina de cuidado simplificada pero efectiva que se adapte a cada tipo de piel.
El cuidado de la piel se centra en elegir productos adecuados que respondan a sus necesidades. Así, los serums concentran activos dermatológicos como el Ácido Hialurónico, la Vitamina C y la Vitamina B3, diseñados para abordar diversas necesidades de la piel. Además de los productos “anti-edad”, es crucial elegir productos que se adapten al tipo de piel de cada persona.
La hidratación correcta y la protección solar son vitales para prevenir arrugas, pero también se deben considerar atributos técnicos que aseguren la eficacia de los productos.

Lo ideal es incorporar los ingredientes activos a través de los serums. Un sérum es un tratamiento cosmético liviano pero de con muy alta concentración de activos que se absorbe rápidamente en la piel o el cabello para tratar problemas específicos, desde el envejecimiento y las manchas hasta la sequedad o las puntas abiertas del pelo.
Se aplica antes de la crema hidratante y su formulación permite que sus ingredientes activos penetren en capas más profundas que una crema común.
La mayoría de los serums están diseñados para no entrar en contacto directo con los dedos, permitiendo una dosificación precisa (con gotero) y evitar el uso excesivo. Se pueden aplicar en todo el rostro, utilizando 2-3 gotas, tanto de día como de noche.