
¡A brillar!
Luminosa, natural e hidratada. Así se lleva la piel este otoño.
Efecto glow: la tendencia de maquillaje que propone una piel luminosa y natural se viralizó en pasarelas y redes desde 2025, impulsada por alfombras rojas, influencers y maquilladores que priorizan texturas cremosas y rutinas de cuidado, porque el objetivo es realzar la luz propia y evitar acabados opacos. La novedad es que este invierno, esta tendencia que parecía solamente veraniega, se consolida.
El significado del glow en clave beauty es sencillo: mostrar una piel con jugosidad y salud aparente y no cubrirla por completo. La base del look son la hidratación y las fórmulas que aportan reflejo de luz sin convertirse en brillo excesivo.
En la práctica, el makeup Efecto glowy se logra con productos que se funden con la piel y con técnicas mínimas que dejan ver la textura natural; esta tendencia obliga a reconsiderar polvos y a preferir cremas, serums y bases satinadas que devuelvan un aspecto fresco. Incluso los productos que sirven para ojos, mejillas y boca se volvieron la nueva obsesión. Algo así como el skin care coreano que busca destacar la belleza natural y una piel completamente saludable usando la menor cantidad de productos posibles.

Como resultado, la industria vio un aumento de lanzamientos con acabados translúcidos y multifunción, y el fenómeno se traduce en ventas y viralidad en plataformas: desde bases luminosas hasta glosses, la demanda confirma que el glowy dejó de ser moda de pasarela para instalarse en el día a día. Llevar un solo producto en la cartera y estar impecable todo el día, es posible.
El primer subfoco del glowy se centra en el brillo sutil: en lugar de puntos intensos de iluminador, la tendencia privilegia texturas húmedas y cremosas que generan un efecto de piel jugosa y un aspecto más descansado y rejuvenecido.
La clave es una piel muy hidratada y productos que aporten luz; las mechas de brillo se integran con la base para evitar contrastes artificiales.
En ejemplos concretos, los rubores en crema y los iluminadores líquidos se aplican de forma difusa en pómulos y arco de Cupido para obtener un glow natural que funciona tanto en fotografía como frente a la luz natural.
El segundo eje combina cobertura ligera y adaptabilidad: las bases satín o tinted moisturizers permiten igualar el tono sin borrar la textura, y productos translúcidos mantienen el makeup sin perder naturalidad.
Como mencionábamos, los formatos multifunción -serums rubores, sticks y bálsamos- facilitan transiciones rápidas entre un look de día y una versión con más presencia para la noche; la propuesta es modular: poco producto, construcción gradual y acabado que se funda con la piel.
La versatilidad se observa en el repertorio de uso: desde citas informales hasta eventos más formales, el glowy admite intensificar la luz donde convenga y matificar solo la zona T si la piel tiende a brillar demasiado.

¿Cómo lograrlo? es fundamental preparar bien la piel. Parece una obviedad pero este maquillaje requiere de una humectación extra. Una rutina con sérum, vitamina C, crema, protección solar y finalmente una bruma (en ese orden) eso es lo que deberíamos hacer a diario, pero para este look es una obligación.
Hay 3 puntos clave que se deben respetar: Usar menos cantidad de base (usar una prebase liviana primero), trabajar en capas finas y destacar la piel por sobre la cobertura.
PASO A PASO
* Aplicar la base solo donde sea necesario. En lugar de cubrir todo el rostro, usar base en zonas puntuales: mejillas, manchas o rojeces y difuminar siempre hacia afuera.
* Usar herramientas como una esponja húmeda o brocha suave La idea es integrar el producto, no arrastrarlo y no sobrecargar.
* Sumar luz estratégica: un poco de iluminador en pómulos, nariz y arco de la ceja ayuda a potenciar el efecto luminoso.
* Sellar solo lo necesario. Es decir, el polvo solo en la zona T.