
Salud
Más de 800 millones de personas viven con esta afeccción en el mundo. En muchos casos, es la puerta de entrada al diagnóstico de enfermedades. Te decimos los síntomas para detectarla, con el fin de comenzar a tratarla.
El cansancio persistente, la falta de aire o la palidez suelen naturalizarse. Sin embargo, detrás de esos síntomas aparentemente leves puede esconderse una señal de alarma. La anemia, una de las condiciones de salud más frecuentes a nivel global, puede ser el primer indicador de enfermedades hematológicas graves que ponen en riesgo la vida si no se detectan a tiempo.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud, más de 800 millones de personas viven con anemia en el mundo, con mayor impacto en mujeres, adultos mayores y poblaciones vulnerables. Aunque la deficiencia de hierro es su causa más común, no todas las anemias son iguales ni benignas: en muchos casos, constituyen la primera manifestación de trastornos hematológicos complejos.
La anemia se produce cuando el organismo no cuenta con suficientes glóbulos rojos sanos o hemoglobina para transportar oxígeno a los tejidos. Esto genera un déficit sistémico que afecta órganos vitales y deteriora progresivamente la calidad de vida.
● Cansancio
● Debilidad
● Falta de aire
● Dolor de cabeza
● Manos y pies fríos
● Mareos
● Piel pálida o amarillenta
● Latidos irregulares del corazón
Cuando estos signos se sostienen en el tiempo, no deben atribuirse únicamente al estrés, la edad o el ritmo de vida. En determinados casos, la anemia puede ser la puerta de entrada al diagnóstico de enfermedades graves como el síndrome mielodisplásico (SMD) o la beta talasemia.
“Identificar la anemia y comprender su posible origen es fundamental para detectar precozmente enfermedades hematológicas graves. Cuando se la minimiza, se pierde un tiempo valioso para intervenir”, señaló Marcela De Riz, Disease Area Head Hematology de Bristol Myers Squibb, médica hematóloga (MN 80.014).
El síndrome mielodisplásico (SMD) es un tipo de cáncer de la sangre en el que la médula ósea no produce células sanguíneas sanas y maduras. En 8 de cada 10 personas con SMD, la anemia es el primer hallazgo clínico, pero suele subestimarse o atribuirse erróneamente al envejecimiento, lo que retrasa el diagnóstico y limita las opciones terapéuticas.
Por su parte, la beta talasemia es un trastorno sanguíneo hereditario que afecta la producción de hemoglobina y genera glóbulos rojos menos numerosos y menos funcionales. Aunque se trata de una enfermedad poco frecuente, su impacto es significativo y muchas personas desconocen que la padecen.
En Argentina, se estima que entre el 1 y el 2% de la población es portadora de beta talasemia menor, muchas veces sin saberlo, lo que refuerza la necesidad de diagnóstico oportuno y correcto.
En este contexto, Bristol Myers Squibb impulsa la iniciativa “La anemia es la clave”, que busca visibilizar esta afección como una señal de alerta temprana, para promover el diagnóstico oportuno y alentar la consulta médica ante síntomas persistentes.