
Bienestar
Según el Índice de Concientización sobre el Cáncer de Mama en Argentina 2025, el 42% de las mujeres no menciona ningún hábito saludable específico asociado a la reducción del riesgo.
En Argentina, hablar de salud mamaria sigue siendo urgente. Aunque cada vez más mujeres reconocen la importancia de realizarse controles médicos y mamografías, todavía persiste una brecha significativa en torno a los hábitos cotidianos vinculados al cuidado y la prevención. Así lo revelan los nuevos hallazgos del Índice de Concientización sobre el Cáncer de Mama en Argentina 2025, presentado por Fundación Instituto Natura y Avon en el marco del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, que se conmemora cada 28 de mayo.
El estudio, que releva el nivel de conocimiento y las prácticas de mujeres mayores de 18 años en torno al cuidado mamario, la detección temprana y el tratamiento del cáncer de mama, deja en evidencia un dato contundente: solo 4 de cada 10 mujeres cuentan con información suficiente para cuidar su salud mamaria.
La cifra cobra todavía más relevancia si se considera que el cáncer de mama continúa siendo la principal causa de muerte oncológica en mujeres en el país. Según datos del Instituto Nacional del Cáncer, cada año se diagnostican más de 22.000 nuevos casos y alrededor de 7.000 mujeres mueren a causa de esta enfermedad. Sin embargo, detectado a tiempo, más del 90% de los casos puede curarse.

En este contexto, la mamografía sigue siendo una herramienta fundamental para la detección temprana. Pero los especialistas y organizaciones que trabajan en la temática coinciden en que el cuidado no puede reducirse únicamente a los controles médicos: también implica acceso a información clara, conversaciones abiertas y hábitos sostenidos en el tiempo.
Uno de los datos más reveladores del informe muestra justamente esa tensión entre intención y conocimiento. Mientras el 57% de las mujeres afirma tener mucha disposición a modificar hábitos para reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama, y un 26% expresa alguna disposición, el 42% no logra identificar espontáneamente ningún hábito saludable asociado a la prevención.
La conclusión es clara: existe voluntad de cambio, pero todavía falta información concreta sobre cómo traducir esa intención en prácticas cotidianas.
“El Índice nos muestra que todavía tenemos una oportunidad muy concreta: seguir fortaleciendo la información y ampliar la forma en que hablamos del cuidado de la salud mamaria. Los controles médicos y la mamografía son fundamentales para la detección temprana, pero también necesitamos que más mujeres puedan reconocer qué hábitos y prácticas cotidianas forman parte del cuidado de su salud en general”, señaló Florencia Mezzadra, gerenta de Fundación Instituto Natura.

En línea con una mirada más integral de la salud, el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres propone justamente ampliar la conversación. Hablar de salud mamaria también implica promover el acceso a información confiable, reconocer señales de alerta, sostener controles médicos oportunos y construir hábitos que favorezcan el bienestar físico y emocional.
Más allá de las campañas de concientización de octubre, el desafío parece estar en sostener esa conversación durante todo el año. Porque cuando el cuidado deja de ser un tema ocasional y se convierte en parte de la vida cotidiana, la prevención también gana espacio.