Cuáles son los 7 hábitos alimentarios que pueden perjudicar tu salud

Cuáles son los 7 hábitos alimentarios que pueden perjudicar tu salud

Bienestar

Te contamos las costumbres que se repiten a diario y que, lejos de ser inofensivas, pueden afectar tu bienestar.

25/07/2025 09:44
  • Redacción Elle

En la rutina diaria, solemos adoptar ciertos hábitos que parecen normales o incluso saludables. A veces lo hacemos por falta de tiempo, por desinformación o porque simplemente pensamos: “una vez no pasa nada”. Además, vivimos rodeados de estímulos constantes: el trabajo, las pantallas, las redes sociales. Todo eso puede alejarnos de lo más básico: prestar atención a lo que sentimos, a lo que necesitamos, a cómo y por qué comemos. Volver a mirarnos —aunque sea unos minutos al día— en momentos clave como las comidas puede ser un acto de cuidado profundo. Porque cuando dejamos de registrar lo que hacemos, muchas veces también dejamos de cuidarnos.

Estos son algunos hábitos que se normalizaron, pero que pueden jugar en contra de nuestra salud:

1. Saltear comidas

No, no estás ahorrando calorías. Cuando te salteás una comida, tu cuerpo no se queda tranquilo: más bien, se activa en modo alerta. Aumenta la ansiedad, se desregula el hambre y aparecen los picoteos, los atracones o las porciones exageradas más adelante. Además, suele haber elecciones alimentarias menos saludables. El cuerpo no olvida la falta: va a buscar compensar de alguna manera.

D.R.
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2. Comer sin prestar atención

Si comés con el celular en la mano, mientras trabajás o a las corridas, es muy probable que no registres ni el hambre real ni la saciedad. Esto puede llevarte a comer de más… o a quedarte con hambre. La falta de conexión con el acto de comer también afecta el disfrute y la digestión.

3. Dietas extremas

Eliminar grupos de alimentos, vivir a calditos o hacer “detox” constantes no es sinónimo de salud. Este tipo de prácticas favorecen la obsesión, el descontrol y, en muchos casos, terminan provocando problemas metabólicos o incluso trastornos de la conducta alimentaria. Comer debería ser un acto de cuidado, no de castigo.

4. Pocas frutas y verduras

A veces se subestiman, pero la fibra, las vitaminas y los antioxidantes son fundamentales. Sin una buena base de vegetales, la salud intestinal se deteriora y la sensación de saciedad disminuye. Además, es mucho más difícil sostener una alimentación equilibrada si no hay variedad vegetal en el plato.

5. Abuso de ultraprocesados

Galletitas, snacks, fiambres, golosinas. No están prohibidos, y pueden formar parte de momentos puntuales, pero no deberían ser el centro de tu alimentación diaria. El exceso de ultraprocesados tiene efectos negativos sobre el metabolismo, el sistema digestivo y también sobre el estado de ánimo.

6. Dividir los alimentos entre “buenos” y “malos”

Pensar en “alimentos prohibidos” o “permitidos” puede sonar lógico, pero en realidad refuerza una relación poco sana con la comida. Los extremos tienden a generar descontrol. La clave está en el equilibrio, la flexibilidad y la mirada integral: lo que importa es el conjunto de hábitos, no un solo alimento.

7. Dormir mal

Aunque no parezca un hábito alimentario, la calidad del sueño tiene un impacto directo en cómo comemos. Dormir poco altera las hormonas que regulan el hambre y la saciedad. ¿El resultado? Aumentan las ganas de consumir alimentos muy calóricos o altos en azúcares. Es una respuesta del cuerpo que busca obtener energía rápida.

Conclusión

No se trata de perseguir la perfección, sino de estar atentos. La alimentación es parte de un sistema mucho más amplio: nuestro descanso, nuestras emociones, el ritmo cotidiano. Revisar nuestros hábitos sin culpa y con una mirada amorosa puede marcar una gran diferencia a largo plazo.

Fuente: Agustina Murcho (M.N 7888), licenciada en nutrición especialista en trastornos alimentarios. Magister en psicoinmunoneuroendocrinología (@nutricion.ag).