
Lenny Kravitz
Charlamos en exclusiva con el cantante, consagrado como una de las leyendas del rock, para descubrir su amor por nuestro país, los recuerdos imborrables de sus recitales en Buenos Aires, sus claves para conquistar a las nuevas generaciones y su faceta como papá, lejos de los flashes y los escenarios.
“¿Sos argentina? ¡Qué país maravilloso! Ocupa un lugar muy especial en mi corazón”, me interrumpe Lenny apenas me presento para charlar con él. Si bien la entrevista es virtual, el magnetismo del artista trasciende la frialdad de la pantalla de la computadora durante toda la conversación... Algo esperable si uno imagina que Lenny Kravitz se convirtió en uno de los pocos artistas musicales que transitó con comodidad los cambios de época y se rebeló contra las modas impuestas por la industria desde que irrumpió en la escena musical, en Nueva York, allá por la década del ochenta.
Como un alquimista de los géneros, con la fuerza de la guitarra eléctrica y la sensibilidad de un poeta del asfalto, se burló de las etiquetas al fusionar el espíritu del rock con el groove del funk, la calidez del soul y los ecos del reggae. Sus acordes, letras y hits consagrados, como “Again”, “Are You Gonna Go My Way”, “It Aint´t Over Till It´s Over” y “Fly Away” nos llevaron a sumergirnos en el universo del amor, la libertad, la pasión y la búsqueda de la autenticidad.
Pero lo más llamativo de Lenny Kravitz no solo es su faceta de músico. A lo largo de su carrera coqueteó con la moda al punto de transformarse en un icono de estilo. De hecho, su presencia escénica se vuelve hipnótica en cada recital por los looks que elige para subir al escenario y que definen su esencia. El año pasado, en el marco de la gira “Blue Electric Light”, dio dos shows en el estadio Movistar Arena, en Buenos Aires, y sus chaquetas de cuero, jeans de tiro bajo, camisetas sin mangas con brillos, botas texanas y lentes extragrandes, no pasaron inadvertidos.

Ese interés por la moda también lo llevó a ser embajador de Yves Saint Laurent Beauty y del perfume “Y”, que recientemenete se renovó con un concepto relacionado a la autorealización. “Mostrá tu poder”, es el lema de la fragancia que encandila en un envase azul oscuro, expresión intensa de la noche.
Hablamos con él sobre todas sus dimensiones para descubrir al hombre detrás de la leyenda.
Lenny Kravitz ¡Tantos momentos! Especialmente, la sensación de "Let Love Rule" (“Dejá que el amor mande”) que hubo en los shows. La energía en el ambiente, la unidad y el amor que se sentí fue abrumadoramente hermoso. Esos instantes son los que realmente me recuerdan el poder de la música para conectar a las personas.
La pasión y la intensidad con la que viven la música es incomparable. En mis conciertos siento una conexión visceral. No solo vienen a mirar. Vienen a participar, a cantar y a entregarse por completo. Esa vibra es contagiosa, me eleva y hace que cada show sea una experiencia única e inolvidable.
La calidez de la gente, su espíritu apasionado, su rica historia y cultura. Buenos Aires tiene una sintonía especial. Es una ciudad muy sexy con una mezcla de sofisticación y autenticidad que me resulta atractiva. Siempre me siento bienvenido y disfruto mucho de la compañía de mis amigos argentinos.
Mi secreto estuvo en la apertura al aprendizaje constante y en la aceptación de mí mismo. A medida que la vida te presenta experiencias nuevas, es importante crecer y adaptarse, pero siempre manteniendo la fidelidad a tu esencia. No se trata de fingir ser alguien más, sino de abrazar quién sos en cada etapa del camino.
Sin duda, cuando estoy creando y cuando estoy en el escenario compartiendo mi música. En esos momentos, estoy viviendo en mi verdad, que estoy haciendo lo que vine a hacer a este mundo. La autenticidad es mi brújula. Cuando soy fiel a mí, cuando mis acciones están alineadas con mis valores, es cuando me siento más fuerte y realizado.
Necesito mis instantes de desconexión para seguir adelante. En lo cotidiano, bajar la intensidad de la luz, encender velas, escuchar música suave... son pequeños rituales crean un ambiente de tranquilidad y me ayudan a estar en paz. También valoro mucho las conversaciones profundas y significativas con personas cercanas. Compartir, conectar a un nivel humano real, es fundamental para mi equilibrio.
Ahora no asocio la intensidad de la vida con el caos o el drama. Para mí, la intensidad reside en la belleza de cada día, en la maravilla de despertar y sentir la vida pulsando. La fuerza vital en sí misma es poderosa. Cada amanecer, cada conexión genuina, cada instante de creación artística... Esos son los momentos que realmente me impactan por su vibra positiva.
Fue una frase simple, pero fundamental: "Sé vos mismo, encontrá tu propia voz". En un mundo que constantemente te presiona para encajar en moldes, ese consejo me dio la libertad de explorar mi propio camino y de confiar en mi instinto creativo.
Amor eterno. Descubrí que la relación con mi hija, Zöe, es la más plena de mi vida. Tenemos un vínculo realmente profundo. Siento que es la persona que mejor me conoce en esta tierra.
Busco la sofisticación sin perder la conexión con lo visceral, con la emoción. Intento mezclar influencias, texturas y épocas con un toque personal que refleje mi interior. Definiría mi estilo como elegante y con alma.

Entreno, me alimento bien, duermo lo suficiente y trato de tener pensamientos positivos. El bienestar físico y mental van de la mano.
Es algo que me llena de orgullo y emoción. Desde niño, gracias a mi mamá, admiro la visión de Yves Saint Laurent, su audacia y elegancia atemporal. La marca representa un espíritu que siempre resonó conmigo: la libertad de expresión, la individualidad y la fuerza. Ser parte de esta familia es un honor y una extensión natural de mi propia filosofía.
La calidad. Las esencias son nobles y la composición es vibrante. Pero más allá del aroma, lo que realmente me conecta con "Y" es su mensaje. Es un perfume que celebra la autenticidad, que invita a abrazar quién sos con tus fortalezas y vulnerabilidades. Es un llamado a la confianza en uno mismo, a perseguir los sueños con pasión.
Me transporta a un estado de ánimo de introspección y, a la vez, de proyección hacia el mundo. Es como una capa invisible que completa mi presencia y que subraya mi esencia. Imaginá vestirte, elegir cada prenda que refleje tu interior y, luego, añadir esa nota final para sellar tu estilo. "Y" tiene esa cualidad de finalizar el proceso de autoexpresión. Además, me conmueven aquellos aromas que me trasladan a diferentes momentos de mi vida.
Veo un camino lleno de aprendizaje y crecimiento. Siento que todo lo que viví hasta ahora fue una preparación para lo que está por venir. De alguna manera, creo que estoy apenas comenzando a desplegar mi potencial. En ese sentido, estoy emocionado por lo que el futuro me depara, tanto en la música como en la vida.