Saramalacara: la nueva estrella del trap

Saramalacara: la nueva estrella del trap

Música

Te contamos quién es la artista que construyó una de las identidades más disruptivas de la nueva escena musical. Con Mataderos, su segundo álbum, lleva su universo del under local a una escala global.

26/05/2026 12:48
  • Redacción Elle

Sara Azul Froján, conocida como Saramalacara, es una de las figuras más singulares de la nueva escena argentina. Nacida en Mataderos, la artista, cantante y compositora encontró en internet, el animé y la cultura digital el lenguaje perfecto para construir un universo propio.

Integrante de la Rip Gang junto a Dillom, Muerejoven, Odd Mami y otros nombres clave del under local, su propuesta mezcla hyperpop, emo trap, electrónica y sensibilidad Y2K con una estética tan caótica como íntima.

Influencias eclécticas

Durante su infancia convivieron el jazz y Spinetta —influencias de su padre— con Blink-182, High School Musical, el manga y los videojuegos. Aunque nunca imaginó dedicarse a la música, empezó a grabar canciones tras acercarse a las batallas de freestyle y descubrir en SoundCloud un espacio donde lo “mal hecho” y experimental podía transformarse en arte.

Su carrera comenzó oficialmente en 2019 con Budokai Tenkaichi, aunque el reconocimiento llegó con Water y Guchi Polo. Más tarde consolidó su identidad sonora con el EP USB IDOL, donde profundizó una estética atravesada por sintetizadores, videojuegos dark y referencias digitales.

En 2024 lanzó Heráldica, su primer álbum de estudio, producido por Deyvar y Evar, con colaboraciones de Yung Beef y Hatsune Miku. El disco combina electropop, emo trap y hard techno mientras desarrolla una narrativa inspirada en la heráldica medieval: los escudos, la lealtad, el miedo al futuro y la necesidad de protección emocional en tiempos hiperconectados.

Mataderos: el regreso al origen

En abril, Saramalacara presentó Mataderos, su segundo álbum de estudio y el proyecto más ambicioso de su carrera hasta el momento. Grabado en Los Ángeles y lanzado a través de Interscope Records, el disco expande su universo sonoro hacia el cloud rap y el rage contemporáneo junto a productores fundamentales de la escena global como F1lthy, Evilgiane, Dylan Brady, Lucian y Ojivolta.

A pesar de la escala internacional del proyecto, Mataderos funciona como una vuelta emocional a su barrio y a sus años formativos. Entre atmósferas industriales, nostalgia digital y melodías melancólicas, Sara explora la tensión entre el ascenso artístico y la pertenencia. “Me parecía importante irme tan lejos de casa y aun así ponerle el nombre de mi barrio”, explicó sobre un álbum atravesado por recuerdos de infancia, rituales urbanos y la sensación de habitar constantemente entre lo under y lo mainstream.

Canciones como “Señal de dios”, “En la oculta” y “MTD Dreams” retratan ese conflicto interno con una estética oscura y emocional, mientras el disco mezcla hyperpop, cloud trap y sensibilidad emo con referencias directas a Mataderos, sus frigoríficos, sus calles y su memoria afectiva.

Mucho de la obra de Saramalacara gira alrededor de la relación contradictoria con internet. Ama el mundo digital, pero también teme que la tecnología termine reemplazando la experiencia humana. Esa tensión aparece constantemente en sus letras, donde conviven ansiedad, espiritualidad, religión y preguntas existenciales sobre identidad y pertenencia.

Entre shows en Minecraft, viajes a Japón, presentaciones en Lollapalooza y performances extremas como tatuarse en vivo durante Buenos Aires Trap, Saramalacara consolidó algo más que una carrera musical: creó una estética generacional. Una artista que entiende el caos online como lenguaje y transforma la vulnerabilidad en su mayor escudo.