
Coctelería
La bartender estrella responde sobre tragos, libros de coctelería, recetas y maridajes perfectos.
Oriunda de Río Negro, Mona Gallosi se mudó a Buenos Aires para estudiar, pasando por periodismo y diseño de indumentaria, pero fue en el mundo de la gastronomía donde encontró su verdadera pasión. Comenzó su carrera detrás de una barra para costearse sus estudios y, con el tiempo, se convirtió en una referente, destacándose por su creatividad y su enfoque en la coctelería de autor. Es conocida por su empresa de barras móviles, sus trabajos como consultora y por su propio bar, "Punto Mona”(@puntomona.bar), ubicado en el barrio de Chacarita (Fraga 93).

El Dirty Martini. Me gusta con gin, apenas perfumado con vermouth dry, el agua de la salmuera de aceitunas y dos aceitunas catamarqueñas bien turgentes.
¡Los dos!
The Connaught, en Londres.
Lo ahumado, sin ninguna duda.
Hierbas desconocidas que recogí en el Litoral. Nadie sabía qué eran hasta que Juani, una compañera de Bioconexión, me ayudó a identificarlas, aunque aún no tenían nombre.
“La Tierra”, con notas de maní y frambuesa, una base de whisky y un dejo de dulzor. Complejo, pero a la vez fácil de tomar.
“Rocío de Verano”. No falla, se puede disfrutar perfectamente en Punto Mona.
The Connaught Bar: Cocktail Recipes and Iconic Creations de Agostino Perrone, y el Barman científico (tratado de alcohología) de Facundo Di Genova, una colección de “ciencia que ladra…” de Siglo veintiuno editores.
No probar los insumos antes de utilizarlos y no degustar el cóctel una vez terminado.
House, pero también funk, disco e incluso hip hop.

Ser observadora, proactiva, formarse constantemente, adquirir información y trabajar con humildad, sin soberbia.
El Daiquiri. Hubo una etapa oscura de la coctelería en la que se lo bastardeó con exceso de hielo y versiones mal logradas, y perdió valor.
Londres, sin duda. Y también, por supuesto, Nueva York.
Las ostras con un buen Dry Martini o con una copa de champagne. Perfecto.
Hielos de calidad, bien cuidados y herméticamente protegidos para que no se contaminen con la comida del freezer.
No hay secreto: hidratarse bien, elegir calidad, no excederse en las cantidades y, al día siguiente, un Bloody Mary Virgin ayuda mucho.