
ELLE Diseñador
Diseñador industrial oriundo de Catamarca, sella sus raíces en cada objeto que crea. En un proyecto presentado en Milán Design Week, fusiona la tradición andina con la maison Louis Vuitton.
Casi como una manifestación del destino, su interés por el arte hizo que el diseño lo descubriera. Nacido en Recreo, Catamarca, encontró en la Universidad Nacional de Córdoba el marco formal a una pasión latente desde siempre. Sus piezas son una celebración a la herencia latinoamericana y exploran el encuentro entre el diseño y el arte. Algo que movió los cimientos de firmas de renombre y que llevó a Cristian Mohaded a establecer un diálogo permanente con ellas. Su trayectoria, marcada a fuego por su talento, lo guió en esta proyección internacional en la que sus pasos tierra adentro tienen mucho que ver. Las experiencias inmersivas que diseña buscan elevar los espacios para convertirlos en sitios con historia y valor emocional. En una charla exclusiva con ELLE, nos contó todo acerca de este nuevo proyecto.
ELLE ¿Cómo viviste este encuentro con Louis Vuitton?
CRISTIAN MOHADED. Como pasó con Loro Piana en 2023; llegar a una marca como Louis Vuitton es un gran paso para mí como su primer diseñador argentino de Home Collections.
Creo que habla de la maduración de mi estudio en cuanto a proyectos y de cómo las marcas de lujo están en la mira en este tipo de diseño latinoamericano. Nos marca que vamos por buen camino y es una nueva manera de vincularse con el diseño, en ambos sentidos. Para mí y mi equipo fue un proceso de enriquecimiento y aprendizaje. No había tenido ninguna relación previa con Louis Vuitton, y aunque no sea consumidor de marcas de lujo, obviamente la conocíamos. Es súper importante por lo que significa mundialmente a nivel arte, moda y diseño.

ELLE Contanos sobre los objetos presenta dos en Milán.
C. M Lo que encapsula a todas las piezas es que fueron pensadas para habitar el espacio de una forma natural, con presencia, pero sin imponerse, y con narrativa.
El sofá Aventura y la silla Pegase, por ejemplo, toman referencias directas del universo travel que remonta a los orígenes de la marca francesa, con elementos como las correas y las estructuras bien marcadas, pero los reinterpretamos con una mirada más suave, más fluida. Son piezas que invitan a quedarse, a compartir, a generar momentos. Después hay objetos como la lámpara Noé que, aunque más chica, tiene fuerza desde lo escultórico. Fue diseñada a partir de las icónicas carteras de Louis Vuitton. Jugamos con esa lógica de siluetas, herrajes metálicos, costuras de cuero y detalles más ligados al mundo de la moda. Con un simple pellizco, logramos una forma que se siente ligera y contemporánea.
La alfombra Chakana, en cambio, se conecta desde otro lugar. Está inspirada en el símbolo andino Chakana, que representa el equilibrio, e intenta retratar, al igual que como lo hacemos en la alfombra, un paisaje andino donde la silueta de las montañas se espeja en el agua. Para mí, fue una forma contemporánea de representar mi cultura. Lo mismo sucedió con los textiles y los jarrones, donde reconstruimos elementos geométricos, texturas y colores de paisajes, símbolos y cultura andina. Trabajamos con materiales que me apasionan, y que representan el universo de Louis Vuitton.

ELLE Los materiales tienen mucha presencia.
C. M ¡Sí! La madera, la piedra, el metal... todos nobles y cálidos. El cuero es uno de esos materiales que Louis Vuitton ha sabido dominar: la calidad que manejan desde hace décadas y el nivel de detalle con el que lo trabajan son inigualables.

ELLE ¿Qué buscabas transmitir en esta obra?
C. M. Lo que más me interesa es que las personas puedan sentir que están rodeadas de piezas que cuentan algo, que tienen alma. Que los espacios que habitan se sientan únicos, con carácter, con historia. Quiero que mis diseños despierten emociones, que no se queden solo en lo estético, sino que generen una conexión profunda. Apunto a crear ambientes cálidos, con sensibilidad, pero que también inviten a la curiosidad, a descubrir texturas, detalles, y cómo cada material entra en diálogo con su entorno. Me gusta pensar en objetos que no podrían repetirse tal cual, porque cada uno carga con su recorrido, su tiempo, su identidad. Lo que busco es que los objetos no solo se vean lindos, sino que se sientan, se vivan, y nos acompañen en el día a día.
ELLE ¿Tuviste libertad para crear con la marca?
C. M. Sí, absoluta. Una libertad que para nosotros fue muy importante para lograr un proyecto rico conceptualmente. Fue un proceso de más de un año y medio desde que empezamos a trabajar, entendiendo la marca, investigando su legado y su impronta. Buscamos siempre un blend entre lo que el estudio quiere remarcar en proyectos de diseño y lo que busca la firma en nosotros.

ELLE ¿Cuáles fueron tus fuentes de inspiración?
C. M. El primer punto de partida fue el brief que recibimos por parte de Louis Vuitton, que planteaba un desafío sutil pero profundo: diseñar piezas que representasen el universo de la maison sin caer en lo obvio. La idea era construir un nuevo lenguaje para su mobiliario, capturar su esencia sin replicarla. Para eso, nos metimos de lleno a explorar qué es lo que realmente define a Louis Vuitton: sus rasgos propios, su historia, detalles e identidad. No se trataba solo de tomar referencias visuales, sino de entender y transmitir un espíritu, una manera particular de pensar el lujo. A partir de ahí, además sumé mi universo, mezclando esos códigos con el simbolismo de la cultura andina y latinoamericana, y mi propia perspectiva de diseño. Los materiales, las formas y los gestos que usamos buscan generar un diálogo entre estos mundos: lo artesanal, lo cultural, lo innovador y lo ancestral. Es un encuentro de tradiciones donde el lujo no solo se ve, sino que también se siente y se vive.
ELLE La identidad latinoamericana siempre está presente en tus obras. ¿Cómo ves el diseño argentino respecto del resto del mundo?
C. M. La escena local tuvo sus altibajos siempre. Ha tenido momentos interesantes, después baja y después vuelve a crecer. El diseño latinoamericano ha logrado una postura diferente en el mundo. Una mirada que está resonando con la escena internacional. Tenemos que entender de qué manera se proyecta y se piensa el diseño en Latinoamérica, diferente a Europa: ni mejor ni peor; simplemente en términos de diversidad, suma a la pluralidad y amplitud de voces.

ELLE ¿Qué significa para vos estar presente en MDW y llevar tu impronta allí?
C. M. Desde 2005 tengo la oportunidad de viajar a Milán, visitar la feria y recorrerla. De a poco fui viendo el crecimiento de la Milán Design Week y hace mucho que participo trabajando en diferentes proyectos personales o con empresas. Me pone muy feliz y me enorgullece que estas marcas pongan el ojo en diseñadores latinoamericanos que sobre todo tienen una mirada actual acerca del diseño.
ELLE ¿Qué mensaje querés dejar?
C. M. A modo general, es difícil englobar todo lo que uno quiere comunicar porque puede variar dependiendo de cada proyecto. Desde el estudio trabajamos para empresas cuando hacemos colaboraciones y además tenemos piezas de desarrollo interno que pertenecen a nuestra colección propia a la que llamamos Entrevero, más ligada a la parte artesanal y lo industrial, donde se pone foco en el saber hacer, la artesanía, los materiales y la investigación. Queremos buscar nuevas maneras de presentar piezas que estén ligadas a ese universo porque es lo que personalmente a mí me apasiona. Cuando trabajamos con empresas buscamos sumarle un valor agregado. Estas pueden variar de nacionales a internacionales y nos dan una diversidad enorme de elementos con los que trabajar y explorar generando también resultados diversos. En esta colaboración en particular, queríamos que las piezas tuvieran esa identidad de marca y que cuando uno las viera pudiera reconocer que son de Louis Vuitton pero diferentes, y con el sello del estudio. Mi intención fue que la gente pudiese tener piezas donde la calidad, los detalles y los materiales se destacasen y fueran los ejes.