
Deco
Dale color a la estación más fría del año con estas aliadas de la naturaleza que le brindan vida, color y aromas a los espacios del hogar.
Cuando el frío se instala y los días se vuelven más cortos, el hogar se convierte en refugio. En esta época del año, buscamos abrigo no solo en las mantas o el té caliente, sino también en los detalles que transforman nuestros espacios: luz tenue, aromas suaves, texturas cálidas... y flores. Hay especies que desafían las bajas temperaturas con elegancia, y otras que, aunque no brotan en esta estación, se mantienen frescas, radiantes y llenas de simbolismo.
Las flores no son solo ornamento: son pequeñas presencias vivas que aportan color, aroma y armonía. Nos acompañan en la intimidad de casa, revitalizan los ambientes y, sobre todo, despiertan algo profundo: esa conexión sutil con la naturaleza que también es bienestar.

A continuación, una guía para abrazar la temporada más introspectiva del año con alma floral.
Resistentes al frío y generosos en color, los alelíes son ideales para esta época. Llenan el aire con su aroma suave y se ven vibrantes incluso en los rincones más apagados.
Parecen discretos, pero sorprenden por su duración y presencia. En interiores, se mantienen impecables durante semanas, aportando estructura y elegancia a cualquier arreglo floral.
Simbolizan la amistad duradera, la empatía, el respeto. Me gusta regalarlas cuando quiero decir algo sin palabras. Además, sus colores intensos y su larga vida las vuelven infalibles.
Perfectos para los días grises, los narcisos son como pequeñas lámparas que iluminan desde su centro. Alegres, suaves, con un aroma único y forma delicada, llenan de optimismo cualquier espacio.
Delicadas pero intensas, las anémonas tienen algo de obra de arte natural. Con sus centros oscuros y pétalos suaves, son ideales para crear un foco visual romántico y sofisticado.

Minimalismo que abraza: Un florero de vidrio con anémonas o alelíes puede ser suficiente para darle vida a una mesa, una biblioteca, un rincón.
Detalles con historia: Narcisos en una taza de porcelana, un frasco antiguo o una jarra de cerámica. La flor realza lo cotidiano y lo convierte en escena.
Rincones que invitan: Combinar distintas especies en un mismo lugar genera un efecto visual encantador. Agregá una vela, una pila de libros o una foto para componer tu propio refugio estacional.
Mantenelas alejadas de fuentes de calor como estufas, radiadores u hogares.
Aumentá la humedad del ambiente si podés, especialmente en espacios calefaccionados.
Cambiá el agua del florero cada dos días y cortá un poco los tallos cada vez. Esto ayuda a evitar bacterias y prolongar su frescura.
Asesoramiento: Alejandra Pujo, dueña de MH Boutique de flores.