
Bienestar
En un mundo que no para, encontrar un oasis de paz se convirtió en el nuevo lujo. Descubrí cómo la meditación puede ser tu aliada para el bienestar y la claridad mental.
No necesitás hacer un retiro en Bali para encontrar la relajación total. Dedicá unos minutos al día a realizar estos ejercicios y observá cómo se eleva tu calidad de vida. ¿Lista para bajar un cambio?
Ideal para esos momentos en los que sentís que tu mente va a mil por hora. Esta técnica simple, pero poderosa, es tu billete exprés a la serenidad instantánea.
• Cómo practicarla: Encontrá un lugar tranquilo donde puedas sentarte cómodamente con la espalda recta, pero relajada. Cerrá suavemente los ojos. Inhalá profundamente por la nariz contando hasta cuatro. Exhalá lentamente por la boca contando hasta seis, y vaciá completamente los pulmones. Repetí este ciclo de respiración y con cada exhalación imaginá que liberás la tensión y el estrés. Hacelo durante 5 a 10 minutos.

A veces, necesitás desconectar del ruido exterior para sumergirte en tu paz interior. La música y una voz tranquila pueden ser tus mejores aliados.
• Cómo practicarla: Buscá en plataformas de streaming o YouTube meditaciones cortas (5-15 minutos) con música suave o sonidos de la naturaleza. Ponete auriculares para una inmersión total. Cerrá los ojos y permití que la voz te guíe a través del cuerpo. Dejá que la música te envuelva y te transporte a un estado de calma profunda. Es el equivalente a un spa para tu mente.
Potenciá tu intuición y creatividad a través de imágenes mentales para desconectarte y bajar un cambio.
• Cómo practicarla: Sentate o acostate cómodamente. Cerrá los ojos y respirá profundamente un par de veces. Ahora, visualizá un lugar que te transmita absoluta paz y belleza: podría ser un jardín, una playa solitaria o una cabaña en la montaña. Detallalo: ¿Qué colores ves? ¿Qué sonidos escuchás? ¿Qué aromas percibís? ¿Cómo se siente el aire fresco? Permanecé en ese lugar para absorber la energía, hasta sentir una profunda sensación de calma y bienestar.
Antes de dormir, cultivá la gratitud para asegurar un sueño reparador.
• Cómo practicarla: A la noche, recostate cómodamente. Cerrá los ojos. Recorré tu día mentalmente. Nombrá tres cosas por las que te sentís agradecida, por más pequeñas que sean: una conversación inspiradora, un momento de risa, una rica cena. Sentí la emoción de la gratitud. Esta práctica no solo te ayuda a dormir mejor, sino que programa tu mente para buscar lo positivo, transformando tu perspectiva.
Fuente: libro El arte de la relajación, de Herbert Benson.