
Gourmet
Contra el frío, nada más tentador que un plato de ravioles, ñoquis, lasagna o tallarines. Armamos un circuito para disfrutar de platos reconfortantes y al dente.

Ubicada en Palermo, La Piccola propone una experiencia centrada en la pasta fresca hecha a mano con recetas simples y sabores definidos. Cada plato parte de una elaboración artesanal que respeta técnicas tradicionales italianas. La carta está compuesta, entre otras delicias, por ravioloni di brasato con salsa boscaiola o pappardelle con crema de funghi y aceite de trufa, acompañadas por antipasti, como fainá con stracciatella y prosciutto. El momento dulce no queda afuera, con opciones que van del clásico tiramisú al soufflé de dulce de leche y la mousse de chocolate al 70 % (@lapiccola.ba).

Biasatti, la fábrica de pastas y mercado italiano de Belgrano denominada La Tratto, es un espacio acogedor para disfrutar de pastas hechas a mano y de su cafetería. En su sede de Colegiales cuenta con mesas dentro del salón, con la particularidad de que se puede ver en vivo el amasado y preparado. Un local donde se perciben aromas que trasladan a un viaje directo por Italia, bajo la dirección de los chefs Stefania Langford y Milton Bertoni. Entre los hits, se destacan los ravioli de carne asada y reggianitto, los pappardelle testurate y la lasagna bolognesa con masa de espinaca. Para el final dulce, el clásico tiramisú, los helados artesanales y el canolli de pistacho (@biasattiok).

Nacho Feibelmann, cocinero rosarino y participante de MasterChef, es el encargado de la cocina en Carmen, un innovador espacio gastronómico ubicado en el corazón de Palermo. La carta propone comenzar con el gran raviolón frito o la tortilla con confitura de papas. En cuanto a los principales, se destacan las pastas de autor, como los tortelli de pesca de río hecho al kamado con manteca de lemongrass; la girandola rellena, los capelleti de remolacha y el fagottini de asado. La opción vegana son las cintas que se realizan con una crema de hongos ahumados y castañas. Para terminar, se proponen un ananá con crumble especiado, yogur y miel picante o el tradicional queso quartirolo y dulce de batata junto a frutos secos (@carmen.pasta).

Il Quotidiano se define por una premisa clara: “The Best Pasta in Town”. Ofrece una experiencia relajada donde la pasta es protagonista y se elabora a mano en el momento, con ingredientes seleccionados y sin intervención industrial. Sin reservas, ni servicio de mesa, el ambiente es descontracturado, la cocina está a la vista y el menú, a cargo de Alejo Waisman, combina técnica con generosidad. Pastas rellenas, piadinas y antipasti completan una propuesta versátil, pensada para el disfrute cotidiano (@il_quotidiano).

En L´adesso no hay mejor camino que enmarcarse en el deleite de los antipasto, como el prosciutto y la burrata. Para los principales hay opciones sin T.A.C.C, 100% italianas y aptos para celíacos. Se destacan los Fettuccine con gamberi, la Scialatielli con ragu napoletano. Entre los postrres, los favoritos son la Pannacotta, los cannolis sicilianos y la degistación de 4 postres. Para acompañar estos platos L´adesso abre las puertas de su cava con capacidad para más de 800 botellas, para que cada cual se acerque y elija el vino para un maridaje personalizado (@ladesso_ristorante).

En una esquina histórica frente a la Biblioteca Nacional, Sottovoce es una de las casas de pasta más consolidadas de la ciudad. El servicio tiene ritmo, la cocina respeta los tiempos del producto y el ambiente evoca un refinamiento discreto. La carta recorre la tradición italiana con antipasti, como burrata, carpaccio y polenta morbida, y pastas frescas hechas en el local: tagliatelle con langostinos, ravioles de espinaca, malfattis, gratinados y un rotolo bolognese que se vuelve inolvidable. El pan llega tibio (@sottovoce_ristorante).

La Parolaccia se convirtió en un restaurante icónico porque mantiene su vigencia mediante una cocina auténtica y de calidad. La carta incluye opciones veganas, vegetarianas y sin gluten. En su sección de Antipasti resalta el clásico de la casa: La Parolaccia, que incluye jamón crudo, bocconcini de mozzarella, tomates secos, gruyere y spianata. También se puede optar por la burrata con prosciutto. Como principales sobresale el spaghetti Al frutti di mare, con almejas, langostinos, calamar, vieiras, chipirones y mejillones. También, los sorrentinos Gran Caruso rellenos de mozzarella y jamón cocido; los gnocchi soufflé de espinaca gratinados y la lasagna alla bolognese (@laparolaccia).