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Firmas de lujo como Ferragamo y Gucci incluyeron total looks y accesorios en granate, y el street style no tardó en adoptarlo.
El burdeos se convirtió en el tono referente de la temporada después de imponerse en las pasarelas. Diseñadores, casas de moda y la calle, lo adoptaron como base para prendas, accesorios y looks completos por su calidez y versatilidad.

Las colecciones que presentaron propuestas para el otoño‑invierno 2026 colocaron al color vino en posiciones destacadas. Firmas como Khaite, Ferragamo, Saint Laurent y Max Mara lo incorporaron en chaquetas, abrigos y vestidos; en Gucci, bajo la dirección creativa de Demna, el tono apareció en varios looks de primavera/verano 2026, lo que anunciaba que para el invierno estaría viralizado por completo.

Los desfiles funcionaron como adelanto y la calle respondió: el street style mostró combinaciones de pies a cabeza y piezas sueltas que validaron la tendencia para el uso diario. Además, figuras públicas como la reina Letizia recurrieron al color en total looks y en prendas aisladas, lo que contribuyó a su visibilidad y aceptación. Sofisticado, con un dejo de dramatismo, discreto y poderoso a la vez, se convierte este invierno en el tono más deseado.

Una de las fórmulas más repetidas es el total look en granate, tanto en versiones de piel como en punto y satén; también aparece en accesorios (bolsos, zapatos, gafas) que funcionan como contrapunto a conjuntos neutros. Otra opción frecuente es combinar el tono con beige o camel para suavizar el resultado, o con gris y blanco para propuestas de oficina.

El color se presta a contrastes más arriesgados: las pasarelas sugieren mezclarlo con rojo intenso o con pistacho para un efecto de alto impacto; la mezcla con estampados animales o piezas metalizadas aporta un carácter más atrevido sin perder sofisticación.

Por su calidez y profundidad, el burdeos encaja a la perfección con el otoño y el invierno, una descripción que explica por qué tanto prendas de día como vestidos de gala lo incorporan en tejidos diversos como la gasa, la seda, el punto y la piel.
El granate actúa como un neutro enriquecido: aporta calidez sin la agresividad de un rojo vivo y ofrece más personalidad que un negro convencional.

Es sin dudas fácil de combinar: con neutros como negro, blanco, beige y gris, por supuesto pero también con azul navy, verdes, celeste y naranja. Ensayar qué color nos queda mejor a la piel y cuáles nos identifican mejor es parte del juego.