
Alerta tendencia
La tendencia combina sentido del humor, referencias ecuestres y originalidad. Porque la única regla hoy en moda, es que vale todo.
Una bota por dentro y la otra por fuera dejó de ser una excepción: se observó como reguero en las previas de los desfiles de las semanas de la moda y en las calles. Asistentes a desfiles y estilistas replicaron la combinación, que altera la silueta y genera un guiño lúdico dentro de un esquema práctico y con referencias al estilo campestre. La decisión aparece tanto por comodidad como por un gesto estético que mezcla tradición y experimentación.

La idea de llevar una bota por dentro y otra por fuera del pantalón proviene de una tendencia reciente que la popularizó Emily Ratajkowski, y se diferencia de su origen práctico de los trabajadores, que lo hacían para protegerse de ciertos elementos o para acceder a herramientas.

La práctica recuerda cuando el pantalón chupín dio paso a siluetas más amplias y las botas volvieron a llevarse por fuera aun cuando el pantalón derrama tela sobre la caña. En esa evolución influyen materiales, largos de bota y cortes de pantalón.
Las pasarelas que marcaron el otoño‑invierno mostraron variantes: desde botas mosqueteras hasta slouchy y modelos chunky, y el recurso de jugar con un solo lado se trasladó del backstage a la vereda. Jugar con la asimetría y el dinamismo que genera este movimiento, da paso a un look bien relajado. Como el que se vive detrás de la pasarela mientras las modelos se visten rápidamente.

La elección, además, guarda motivo funcional. Meter el pantalón dentro de la bota protege del barro y la lluvia en actividades al aire libre y evita enganches en entornos ecuestres. Al mismo tiempo, dejar la otra pierna con el pantalón fuera permite mostrar la caña y detalles del calzado. Esa dualidad responde a una mezcla de utilidad y puesta en escena que las calles adoptaron con rapidez. Mostrar ambas caras es lo que hace único este estilismo.

Las pasarelas recientes reforzaron la idea de usar botas altas con pantalones por dentro, y la estética western y la sastrería adaptada contribuyeron a que el recurso sea versátil tanto en looks urbanos como en propuestas más formales. De este modo, la tendencia admite variaciones dependiendo siempre del estilo de pantalón y de las botas.

Además, la combinación responde a la comodidad y a la intención de destacar el calzado. Cuando la bota presenta detalles (hebillas, textura o color) dejar el pantalón por dentro ayuda a que el diseño se vea.

Un dato de color: en las previas se vio a varios asistentes mezclar deliberadamente los dos modos como guiño creativo, como si la duda se volviera recurso estético. Ese gesto refleja una temporada donde el calzado recupera protagonismo y se usa para definir el carácter del conjunto, desde over‑the‑knee hasta botas chunky.
Resumiendo: este guiño a los trabajadores de campo en sintonía con un toque de humor es lo que define la decisión estilística de llevar algo que creíamos imposible. Hay algo de relax, de humor y de tradición en un solo gesto. Y como tantos otros gestos de moda que nos costaron en un principio, estamos seguras de que será viral antes de que llegue el 2026.