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Los recientes desfiles dejaron claro que las joyas se reinventan en el 2026: llevadas de maneras diferentes y originales, transforman nuestros looks y se convierten en una declaración de estilo atrevida y auténtica.
Las joyas son sin duda una de las formas más eficaces de transformar un look: hacerlo atrevido, único, deseable. En resumen, son el elemento que marcan la diferencia.
Las pasarelas ya mostraron, no solo las tendencias en joyería para este año, si no también nuevas formas de llevarlas. No hace falta salir corriendo a comprar piezas nuevas: a menudo basta con revisar el alhajero para dar nueva vida a los viejos tesoros. ¿Su secreto? La combinación inesperada, ese pequeño detalle que lo transforma todo.

En 2026, las joyas se convierten en las protagonistas de nuestros outfits. Ya no hay que ocultarlas bajo la ropa: se lucen con orgullo para dar carácter a cada look. Un collar imponente sobre un polo de Rabanne, un juego de perlas que realza un cuello alto, una pulsera de resina que adorna la manga de una camisa blanca... esta tendencia aporta elegancia y modernidad al instante.

¿El nuevo mantra para nuestros accesorios? «Más y más». Se acabaron los anillos finos y minimalistas: este año se imponen los de gran tamaño y se combinan entre sí, como muestran los últimos desfiles de Michael Rider para Celine. Vintage, futuristas... Se apilan en un mismo dedo y se distribuyen armoniosamente en los demás. No dudes en mezclar colores y metales: las combinaciones que antes estaban prohibidas ahora se han convertido en tendencia.

El broche ya no está pasado de moda en 2026. Este accesorio histórico se reinventa en versiones esculturales y elaboradas. Para darle un toque moderno, olvidémonos de su ubicación tradicional en el pecho y colguémoslo donde queramos: en el cuello de una remera polo o en el escote de un vestido de Tory Burch, para conseguir un efecto decididamente contemporáneo.

Las pasarelas de primavera-verano 2026 celebran el exceso, sobre todo en lo que a accesorios se refiere. Los anteojos de sol ganan en tamaño, aún más que el año pasado, y se combinan con grandes aros para crear un dúo glamoroso y retro inspirado directamente en los años 80.
Collares XL

Este año no hay lugar para sutilezas. Los collares se llevan en tamaño XXL y se combinan entre sí, tal y como han demostrado los últimos desfiles de Michael Kors y Ralph Lauren. Imponentes, esculturales... se superpones unos sobre otros para crear un efecto de capas ultrachic, al estilo de los collares de perlas de Coco Chanel. Todas las combinaciones están permitidas.