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La recuperación del traje sastre como pieza habitual conecta historias de empoderamiento y consumo masivo: combinaciones cotidianas y nuevas formas de uso.
Si bien ya está instalado, el traje masculino se consolidó en el guardarropa femenino en la temporada 2026. La prenda apareció en alfombras rojas, pasarelas y percheros de marcas comerciales, más que nunca. Entre los ejemplos sobresalen Julia Roberts en el BFI London Film Festival 2025 y Hailey Bieber. También Kendall Jenner y propuestas de Saint Laurent, Dior y Stella McCartney. Algo que sin dudas marca el pulso.

El regreso no es casual: el traje acumula un pasado que lo convirtió en símbolo de empoderamiento y apropiación. Imágenes históricas de fotógrafos como Helmut Newton y la reinterpretación del Le Smoking por Yves Saint Laurent sirvieron de antecedente. La estética de los 80 y los noventa (con hombros marcados y cortes estructurados) regresó como referencia recurrente en colecciones y editoriales.

En lo práctico, la oferta es amplia y aparece en comercios de cadenas y de lujo. Versiones oversize, smoking, bermudas sastreras, mezclas athleisure y trajes blancos o a cuadros comparten espacio en las calles. Siempre se lleva con una vuelta de tuerca. Esta temporada los shorts y bermudas son estrellas. Y las tres piezas se imponen: el chaleco se lleva debajo del blazer como opción veraniega.

La relación de Julia Roberts con el traje comenzó como un gesto inesperado y terminó definiendo un sello personal. Su aparición con un Armani gris en los Globos de Oro de 1990 desconcertó a la prensa y despertó atención en la industria. Al año siguiente presentó una versión con raya diplomática, chaqueta y minifalda que mezcló lo masculino y lo reinventado.

Ese momento de ruptura ante lo establecido en aquel momento, terminó siendo un punto de inflexión: la prensa pasó de la perplejidad a elogios y diseñadores rescataron la imagen. Roberts mantuvo una relación continua con la sastrería: desde esmoquin en alfombras hasta trajes oversize en la calle, sus elecciones sirven hoy como manual práctico digno de adoptar.

En lo cotidiano, el micro-relato muestra cómo una celebridad transforma el uso del traje. En alfombras recientes Roberts combinó chaqueta abierta y camisa blanca ligeramente desabrochada, un detalle que suaviza la estructura. Ese gesto cotidiano funciona como un microdetalle humano que acerca la sastrería a la vida diaria.

Las variantes que dominan la temporada incluyen cortes cut-out, oversized, smoking reinterpretado, trajes blancos, cuadros y hombros XL. También aparecen híbridos entre faldas y pantalones, y versiones deportivas con códigos athleisure. Estas propuestas permiten adaptar el traje al clima, al trabajo y a la noche.

En tiendas, la oferta propone desde blazers cruzados hasta pantalones wide-leg y trajes de lino para verano. Las cadenas marcas opciones diversas mientras casas de autor apuestan por acabados y hombreras estructuradas. Lo ideal es invertir en un buen traje y combinarlo y adaptarlo a diferentes ocasiones: de día con zapatillas y remera estampada, de noche con camisa, corbata y stilettos y para la oficina (por qué no) con una camiseta deportiva. Estamos todas de acuerdo en que un look infalible es un buen jean con un blazer negro. Fácil y súper sentador.

Para llevarlo, las claves son proporción y accesorios: ceñir la cintura con un cinturón, combinar el blazer con jeans o llevarlo solo a modo de vestido, por la noche con botas altas o tacos.
La tendencia combina autoridad y expresión personal: el traje puede comunicar poder, sensualidad o irreverencia según los accesorios. Ese margen de reinterpretación explica su adopción por distintas generaciones y contextos urbanos.

En los percheros y en las alfombras, el traje masculino reinterpretado promete seguir presente. Su versatilidad y su mensaje es innegable. Basta recordar a figuras como Marlene Dietrich. En 1933, la mítica cantante y actriz alemana desembarcó en el puerto de Cherburgo, en Francia, desde el transatlántico SS Europa, con la intención de viajar por tren a París.

Y lo hizo luciendo un traje masculino y pantalón blanco. Al enterarse, el jefe de policía de París advirtió que sería detenida si aparecía con pantalones en la capital gala, debido a una ley francesa de 1800 promulgada en los tiempos de la Convención Nacional que prohibía a las mujeres “vestirse como hombres”, específicamente usando pantalones. Aunque se establecieron excepciones para montar en bicicleta o a caballo, la retrógrada ley ley no sería derogada hasta 2013 (aunque llevaba años sin aplicarse).

Queda claro el poder de estas piezas y la razón de su viralización en la actualidad. En un repaso por las calles y las pasarelas elegimos nuestros favoritos para que te inspires al momento de crear tu propio estilismo.