
Sociedad
Javiera Balmaceda, directora de Originales Internacionales en Amazon MGM Studios (¡y hermana del actor Pedro Pascal!) explica por qué la narrativa latinoamericana nunca fue tan urgente.
“Cuando me sumé por primera vez a un pañuelazo en Buenos Aires, no sabía que sería el comienzo de una película. Era febrero de 2020, una tarde de verano llena de cantos, bombos y pañuelos verdes en alto. La energía no era solo de protesta: era un llamado a rendir cuentas. Ese día en la Plaza del Congreso, en el corazón de un movimiento que exigía reconocimiento, derechos y dignidad para las mujeres de distintas generaciones, Belén empezó a tomar forma. No como un pitch, sino como una pregunta: ¿cómo contamos una historia que capture la fuerza de un momento colectivo?”, dice Javiera Balmaceda, Head of International Originals, en Amazon MGM Studios para Latin America, Canada, Australia y Nueva Zelanda.

Belén no es un documental de aquel día, pero lleva su pulso. Es una historia moldeada por la urgencia, por la determinación de las mujeres que exigían cambio y de creativos que traducían esa rebeldía en arte. “Como ejecutiva, siempre creí en el poder de las narrativas latinoamericanas para conmover a audiencias de todo el mundo, pero esto se sentía distinto. Esta vez era personal, era profundamente humano, y era nuestro”, asegura Balmaceda, que además es hermana del actor Pedro Pascal.

América Latina es una región de identidades superpuestas, contradicciones y brillo. “Nuestras historias no son monolitos, son mosaicos. Y, sin embargo, durante demasiado tiempo, los medios globales han aplanado nuestra complejidad o la han filtrado a través de la mirada de otros. La narración auténtica no se trata solo de representación, se trata de reivindicación. Se trata de artistas hablando con su propia voz, en sus propios términos, con todos los matices, la fuerza y la delicadeza que nuestras historias exigen”, agrega.

Por eso Belén importa. Dirigida y escrita por talento argentino y arraigada en la experiencia vivida, no busca validación, exige atención. “Es una historia de resistencia, ternura y verdad. Y es una de las muchas que en Amazon MGM Studios nos enorgullecemos impulsar como parte de nuestro compromiso con el complejo ecosistema creativo de América Latina”, sostiene.

Y concluye: “Tenemos la responsabilidad no solo de entretener, sino de moldear la memoria cultural. Eso implica invertir en voces locales, confiar en las narrativas regionales y crear espacio para historias que cuestionen, sanen y conecten. Con Belén, no solo estamos estrenando una película, estamos amplificando un momento que nos transformó, e invitando al mundo a ser testigo. Porque cuando América Latina cuenta sus propias historias, las audiencias en todas partes no solo escuchan: también sienten la diferencia”.