La evolución del estilo de Anne Hathaway

La evolución del estilo de Anne Hathaway

Moda

Un recorrido por cómo la actriz transformó su imagen de promesa juvenil en una referente indiscutida del glam.

27/04/2026 14:48
  • Redacción Elle

La historia de Anne Hathaway no es la de una musa volátil que sigue tendencias efímeras, sino la de una mujer que aprendió a dominar el lenguaje de la moda con una elegancia cada vez más depurada.

Anne Hathaway en los 'Teen Choice Awards' 2004 ©Alamy/ Coloso Images
Anne Hathaway en los 'Teen Choice Awards' 2004 ©Alamy/ Coloso Images

De princesa moderna a ícono de sofisticación contemporánea

En sus primeros años, cuando irrumpió en la cultura pop con “The Princess Diaries”, Hathaway encarnaba una estética juvenil y accesible: siluetas simples, telas ligeras y una feminidad todavía en construcción. Aquella etapa, casi ingenua, reflejaba tanto su edad como los códigos de una industria que aún la veía como la “chica dulce” de Hollywood.

Pero el punto de inflexión llegó —como era inevitable— con “The Devil Wears Prada”. No solo fue un momento definitorio en su carrera actoral, sino también el inicio de una relación más consciente con la moda. Bajo la sombra imponente de Miranda Priestly, el estilo de Hathaway comenzó a sofisticarse: líneas más estructuradas, una paleta más audaz y una actitud que empezaba a hablar de poder, no solo de encanto.

D.R.
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Con sello propio

A medida que su carrera maduraba, también lo hacía su presencia en la alfombra roja. Durante la década de 2010, la actriz consolidó una identidad estética que combinaba clasicismo y riesgo controlado.

Firmas como Valentino, Givenchy y Armani se convirtieron en aliados recurrentes, vistiendo a una Hathaway que ya no temía a las estructuras dramáticas, los bordados meticulosos o los cortes arquitectónicos.

En 2012, en el estreno mundial de Los Miserables ©Alamy/ Coloso Images
En 2012, en el estreno mundial de Los Miserables ©Alamy/ Coloso Images

Sin embargo, lo verdaderamente fascinante de su evolución reciente es su capacidad de dialogar con la moda contemporánea sin perder su esencia.

En los últimos años, especialmente desde su aclamada aparición en la Cannes Film Festival, abrazó una estética más audaz: microhemlines, transparencias estratégicas y guiños al Y2K reinterpretados con sofisticación adulta. Su colaboración con casas como Versace ha revelado una faceta más lúdica y segura, donde el glamour no está reñido con la irreverencia.

Anne Hathaway y Donatella Versace en el estreno europeo de "El diablo viste de Prada 2" ©Alamy/ Coloso Images
Anne Hathaway y Donatella Versace en el estreno europeo de "El diablo viste de Prada 2" ©Alamy/ Coloso Images

Hoy, Hathaway no sigue la moda: la edita. Su estilo es una conversación entre lo clásico y lo contemporáneo, entre la actriz que fue y la mujer que ha decidido ser.

Anne Hathaway en el desfile Spring Summer 2026, Prêt-à-porter, de Balenciaga ©Launchmetics SpotlightSM
Anne Hathaway en el desfile Spring Summer 2026, Prêt-à-porter, de Balenciaga ©Launchmetics SpotlightSM

En una industria que a menudo premia la reinvención constante, ella propone algo más interesante: la evolución coherente. Y quizás ahí radica su verdadero lujo.