El palacio de la Rive Gauche

El palacio de la Rive Gauche

Lujo & diseño

A 115 años de su apertura, el Hotel Lutetia sigue encarnado el alma sofisticada y bohemia de Saint-Germain-des-Prés.

29/12/2025 12:34

En la esquina del Boulevard Raspail y la rue de Sèvres se levanta uno de los grandes emblemas de la hotelería francesa: el Mandarin Oriental Lutetia. Inaugurado en 1910, ostenta un título exclusivo: es el único “Palace Hotel” reconocido oficialmente por el gobierno francés sobre la orilla izquierda (una distinción que solo se les otorga a los establecimientos que representan lo mejor del lujo nacional).

Fue realizado por los mismos propietarios del Bon Marché -la célebre y elegante tienda que se encuentra justo enfrente, cruzando la plaza Boucicaut-, para alojar a su exigente clientela que llegaba de todas partes del mundo para hacer compras. Y desde el principio, su arquitectura -obra de Louis-Hippolyte Boileau- cautivó a los parisinos.

Es una construcción que combina las curvas del art nouveau con los primeros rasgos del art déco en una fachada de piedra blanca adornada con relieves tallados y esculturas que parecen flotar en sus balcones ondulantes.

Transformación del Lutetia: una fusión de historia y modernidad

Entre 2014 y 2018 el edificio pasó por una renovación integral que conservó el exterior y los elementos originales, pero remozó completamente el interior. El resultado es una síntesis equilibrada entre el patrimonio histórico y el confort contemporáneo.

El arquitecto Jean-Michel Wilmotte, responsable de la obra, definió su trabajo como “revivir lo que aún respiraba y reimaginar lo que el tiempo había borrado”. Y lo logró: recuperó vitrales, frescos, molduras y mosaicos, y a la vez modernizó los espacios con materiales nobles como bronce cepillado, mármol Statuario (utilizado en el spa, la piscina y los baños y bañeras talladas en un solo bloque) y maderas de eucalipto, cortado en láminas delgadas para minimizar el impacto ambiental (y elegido por su apariencia cálida que evoca la atmósfera de los transatlánticos de principios del siglo pasado).

El diseño interior combina tonos grises y azules, iluminación cálida y una cuidada selección de materiales que refuerzan la continuidad entre los estilos art nouveau y déco. Cada detalle -desde los apliques de cristal de Murano hasta los bajorrelieves inspirados en el Cotton Club y los muebles hechos a medida- fue pensado para reflejar el carácter artístico de la Rive Gauche.

Detalles que hacen la diferencia: el arte y el diseño en el Lutetia

En los pasillos del Lutetia el arte no decora: dialoga. Esculturas de César, Arman, Hiquily y Takis conviven con fotografías de ateliers locales y tapices firmados por Hermès, en una fusión que rinde homenaje al diseño y al talento artístico. Durante la restauración se catalogaron más de 280 piezas de arte, muchas de las cuales siguen hoy expuestas, transformando cada espacio de este hotel en una pequeña galería.

Sus 184 habitaciones -incluidas 46 suites y tres grandes apartamentos- son la encarnación del lujo discreto. Todas están amuebladas con piezas diseñadas especialmente por Poltrona Frau y decoradas con detalles de la maison Hermès. Algunas suites están dedicadas a huéspedes ilustres, como la Joséphine Baker, sensual y vibrante; la Suite Isabelle Huppert, inspirada en la haute couture francesa, y la Suite Amour, que es un dúplex romántico con vistas directas a la Torre Eiffel.

Lujo discreto y personalidades ilustres: las suites del Lutetia

Los dos departamentos penthouse, con terrazas privadas de 70 m² -que son verdaderas rarezas en París- ofrecen increíbles vistas de 360° de la ciudad, desde los tejados de Saint-Sulpice hasta el brillo lejano del Louvre. Uno de ellos, el Saint-Germain, fue ambientado por Francis Ford Coppola y refleja el universo del cineasta, con obras de su colección personal.

Pocos años después de su apertura, el Lutetia se convirtió en el punto de encuentro de la vanguardia parisina. Por sus salones desfilaron André Gide, Antoine de Saint-Exupéry, Picasso y James Joyce, quien aquí terminó de escribir Ulises. En las décadas que siguieron, el hotel fue testigo de los grandes movimientos intelectuales del siglo XX y refugio de personalidades como Jean-Paul Sartre, Samuel Beckett, Boris Vian y Jean Cocteau, pilares de la bohemia literaria de la margen izquierda del Sena.

El Lutetia en el corazón de la vanguardia y la resistencia

Durante la Segunda Guerra Mundial, el hotel fue intervenido por la inteligencia alemana y, tras la liberación, se transformó en un centro de acogida para los deportados que regresaban de los campos de concentración. Hoy, una placa en su fachada recuerda esa etapa dolorosa de la historia francesa.

En los años '50, volvió a resurgir como epicentro de la vida intelectual y cultural. Desde Joséphine Baker -que solía cantar improvisadamente en el bar- y Pierre Bergé hasta David Lynch, Juliette Gréco, Sonia Rykiel y Catherine Deneuve, el hotel atrajo a una constelación de artistas, músicos, pensadores, diseñadores y políticos. Charles e Yvonne de Gaulle pasaron aquí su noche de bodas, y François Mitterrand y Jacques Chirac lo convirtieron en su discreto “point de rendez-vous” tanto para reuniones públicas como privadas.

Hoy, bajo la gestión de Mandarin Oriental Hotel Group, el Lutetia continúa siendo aquel impactante “palacio” de la belle époque sobre la margen izquierda del Sena, con el confort y el servicio del siglo XXI. Un lugar donde el arte, el estilo, el lujo y la memoria se conjugan para vibrar al ritmo de París, una de las ciudades más encantadoras del mundo.