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Aruba, una joya caribeña con raíces holandesas, ofrece playas de ensueño y una vibrante cultura multicultural. Ideal para el turismo sustentable y el bienestar.
Entre playas que figuran entre las más lindas del mundo, una capital que combina estilo holandés con alegría tropical y experiencias que van del wellness al turismo aventura, la isla de Aruba de apenas 180 km2 despliega la versión más sofisticada del Caribe.

Aunque forma parte del Reino de los Países Bajos, Aruba late con ritmo propio en el Caribe sur, a solo 24 kilómetros de Venezuela, en el famoso ”ABC“ que forma junto con Bonaire y Curaçao. Su historia -marcada por la fusión de las culturas aborígenes americana, africana y europea- le otorgó una identidad única.

Es que en esta isla de mar turquesa e infinitas playas de arena blanca se combinan la calidez y la alegría caribeñas con la mente abierta y la amabilidad de los holandeses. ¿El resultado? “La isla feliz”, como se la conoce mundialmente por su alta calidad de vida y la armonía con la que conviven unas 90 nacionalidades.

Esta rica diversidad cultural se percibe en la gastronomía, la música y las celebraciones, pero sobre todo en el papiamento -uno de sus idiomas oficiales junto con el holandés-, que mezcla español, portugués, lenguas africanas, inglés y neerlandés.
Con sus esculturas de caballos azules y sus fachadas con el estilo clásico de los Países Bajos pintadas en tonos pastel, la capital, Oranjestad, parece un pedacito de Ámsterdam en versión caribeña y naif. es un destino en sí misma, con tiendas de lujo de marcas internacionales, casinos, hoteles cinco estrellas y un puerto que recibe cruceros todo el año.

Pero Aruba también es sinónimo de compromiso ambiental, enfocándose en el turismo sustentable, la energía solar y eólica -gracias a sus fuertes vientos- y el reciclaje. Algo sorprendente es la calidad de su agua potable -una de las más puras y seguras del mundo-, que se obtiene a través de un proceso de desalinización del mar. Gracias a ello, en la isla se produce Balashi, la cerveza nacional, tan buena que rivaliza con la holandesa.

Otro motivo de orgullo es su famosa Eagle Beach, votada como la playa más linda del Caribe, además de maravillas como piscinas naturales, cuevas con arte rupestre, dunas de arena, formaciones rocosas y puentes de piedra caliza creados por la erosión del mar (todos dentro del Parque Nacional Arikok).
Y como si fuera poco, Aruba se disfruta todo el año: tiene un clima seco con lluvias escasas, está fuera del cinturón de huracanes y la costa, libre de sargazo.

