
Vacaciones
El placer de irse de vacaciones se ve muchas veces empañado por el agobio que produce preparar el equipaje. Afortunadamente, existen algunos consejos prácticos para afrontar la tarea con calma.
Campera impermeable, protector solar, cepillo de dientes... ¡preparar el equipaje puede ser todo un dolor de cabeza!
Entre el miedo a olvidar un elemento esencial y el desafío de tener todo listo a tiempo, muchas personas no pueden disfrutar la previa del viaje por el estrés que les genera preparar las valijas. Cuando se trata de paseos en familia, las más afectadas por este fenómeno suelen ser las mujeres porque, en general, asumen la responsabilidad de la tarea de los demás integrantes.
Por eso, en vísperas de las vacaciones de invierno, te damos algunos consejos para que no arruines la emoción de la gran salida.
En estas cuestiones la espontaneidad no es bienvenida ni esperar hasta último momento para organizarse la mejor estrategia. ¿La clave para unas vacaciones sin estrés? ¡Anticipación!
El viejo y querido método de hacer una lista ha demostrado su eficacia para no olvidar nada. Lo ideal es empezarla unos días, o incluso unas semanas, antes de partir: así tendrás tiempo de ir añadiendo cosas a medida que surjan ideas. Para los menos inspirados, existen listas de referencia (en Internet o en libros de viajes) ya preparadas. Lo único que hay que hacer es tildarlas.

Aunque parezca una obviedad, una buena planificación comienza dándole una mirada al pronóstico meteorológico. Este chequeo previo es fundamental para elegir ropa adecuada al clima local.
Para continuar, te sugerimos preparar con antelación el programa de actividades. Los equipos no serán los mismos si tenés planeado hacer caminatas al aire libre, relajarte en la playa, leer al calor de una chimenea o realizar visitas culturales.
Esta previsión ayuda a limitar la famosa ropa «por si acaso» que al final nunca se usa y ocupa espacio. "Planifica tus conjuntos con piezas versátiles. Para una estadía de una semana la regla 5-4-3-2-1 es una buena guía: 5 prendas de arriba, 4 de abajo, 3 accesorios/zapatos, 2 trajes de baño/prendas deportivas, 1 conjunto de vestir", aconseja la web Opodo.
Una vez definidas tus necesidades, llega el gran momento de guardar todo dentro de la valija. Aquí tampoco hay lugar para el azar, especialmente si viajas con una mochila o un equipaje de mano, donde cada centímetro cuenta.
Las fundas, los organizadores y las bolsas de compresión son buenos aliados a la hora de aprovechar al máximo el espacio disponible. Algunas personas optan por enrollar la ropa menos frágil (como remeras), una técnica que permite guardar más cantidad evitando las arrugas.
Los viajeros más experimentados practican el arte del nesting, que consiste en superponer en capas o guardar artículos más pequeños (ropa interior, medias, cargadores, etc.) dentro de otros más grandes (zapatos, zapatillas y gorros).
Cuando se trata de prendas grandes, como suéteres y buzos gruesos o borceguíes, la estrategia infalible es llevarlas puestas durante el viaje. «Es la forma más fácil de reducir el peso y el volumen de la maleta», afirma la agencia de viajes online.
En cuanto a los productos de higiene y belleza, que suelen ser pesados, voluminosos y propensos a las pérdidas (por no hablar de las restricciones para llevarlos en cabina), nada mejor que las versiones sólidas. Prácticas, livianas y respetuosas con el medio ambiente, son perfectas para viajar con tranquilidad.
Y para quienes aún se quedan sin espacio, siempre se puede recurrir al truco de comprar algo en el free-shop... ¡solo para tener una bolsa extra!