Ping pong con Martín Ron

Ping pong con Martín Ron

Muralista

El prestigioso muralista nos cuenta sobre su arte, sus proyectos y los hitos de su carrera.

26/08/2025 13:26
  • Redacción Elle

En el lienzo urbano, donde la moda y el arte se entrelazan, emerge la figura de Martín Ron. Con una maestría que desafía los límites del arte público, este muralista argentino viste las ciudades con historias vibrantes. Su estilo, un audaz encuentro entre el hiperrealismo y el surrealismo onírico, captura la esencia de la modernidad con una paleta que deslumbra. Ron transforma lo cotidiano en un desfile de ensueño, elevando las paredes a un nuevo estándar de belleza y sofisticación. Acá, un ping pong con el artista.

1. ¿Qué te llevó a convertirte en muralista?

Desde chico me fascinaba pintar, y en la secundaria descubrí la pintura en formato grande haciendo realizaciones escenográficas. Depsues seguir pintando las de mi barrio por la adrenalina que me generaba que la gente se interese y forme parte del proceso convirtiendo las paredes olvidadas en obras. Poco a poco ese hobbie se convirtió en una profesión.

2. ¿Qué mensaje querés transmitir a través de tus obras?

Quiero que la gente se emocione, que se sorprenda. Mis murales buscan generar un impacto positivo en la comunidad, llevar arte a los varios y convertir las viejas paredes olvidadas en obras de arte es algo que me llena de pasion. Además busco que mi historia de vida inspire a la gente a re conectar con sus pasiónes postergadas.

3. ¿Cuál es tu mural favorito hasta ahora y por qué?

Es difícil elegir, pero siempre el último suele ser el más querido. Cada uno representa una etapa distinta, un desafío superado y un vínculo nuevo con la comunidad.

4. ¿Cómo describirías tu estilo artístico?

Lo defino como hiperrealismo a escala gigante. Trabajo con mucho detalle, volumen, anamorfosis y jugando siempre con el 3D para que la obra tenga un impacto visual que realmente sorprenda. Sumado al desafío personal de que cada obra que hago se convierta en un desafío apostado a obras cada vez más grandes y más difíciles de realizar siempre buscando que dialogue con el entorno y cuente una historia.

5. ¿Qué papel juega la ciudad en tu proceso creativo?

La ciudad es mi lienzo. El contexto, la arquitectura y la gente influyen en la obra tanto como el diseño mismo. Sin ese diálogo, no tendría sentido.

6. ¿Qué desafíos enfrentaste al convertirte en un artista urbano?

Romper prejuicios sobre el arte callejero y demostrar que podía ser profesional, sin depender de intermediarios, galerías y museos. Tambien contribuir a que esto se convierta en una profesión más.

7. ¿Cómo elegís los lugares donde plasmar tus obras?

Soy bastante selectivo cuando me convocan. Una buena pared tiene que tener contexto, visibilidad y una escala que justifique la obra. Pero, sobre todo, busco que el mural aporte valor al espacio y transforme el lugar en algo significativo para la comunidad.

8. ¿Qué impacto esperás que tengan tus murales en la comunidad?

Me interesa que se conviertan en postales de las ciudades, que tengan buen recibimiento por los vecinos y que contribuya a contar la historia del lugar, su cultura y s su gente. Como artista siempre busco irrumpir con un poco de arte a los lugares en los que no es tan habitual.

9. Un consejo para quienes quieren dedicarse al arte urbano.

Persistencia y mucha práctica. Hay que animarse a ocupar el espacio público, pero también tener respeto por el entorno y por quienes lo habitan. Y por sobre todas las cosas, como vengo de la vieja escuela, el objetivo principal es poner el foco en que las obras son para disfrutar en vivo y no una excusa para generar contenido.

10. ¿Qué proyectos futuros tenés en mente?

Recién llegado de pintar en Nueva York, donde mi primer experiencia fue con Presidente. Estoy terminando la triologia de los grandes ídolos populares en la ciudad de Buenos Aires. Seguimos produciendo obras con mi productora La Gerencia de murales y mi equipo. Por último empezando el proceso creativo para dos obras que voy a pintar en Doha y Seúl.

11. ¿Cómo equilibrás tu vida personal con el ritmo intenso de crear en espacios públicos?

Eso es lo más difícil por qué nunca está en equilibrio. Por épocas mi vida personal queda completamente subordinada a mis proyectos y es difícil organizarse y otras donde estoy muy tranquilo que de golpe me encuentro con mucho tiempo libre que no sé cómo administrar.

12. ¿Qué significa para vos que tu arte sea visto por tantas personas en diferentes rincones del mundo?

Es un privilegio enorme. Saber que tu trabajo trasciende fronteras y emociona a desconocidos es la mejor recompensa para cualquier artista. Sin embargo confieso que me cuesta dimensionarlo y me cae la ficha cuando tengo feedback de la gente.

SU PROYECTO MÁS RECIENTE

Martín Ron es el responsable de darle un sello único a Presidente Miami, el bar comandado por Seba García que inauguró este año en la zona de Wynwood. El mural pintado a mano por el artista se despliega ofreciendo una narrativa visual en capas que evoluciona con cada visita.

El featuring de Martin Ron con Presidente se originó hace exactamente un año en la ciudad de Nueva York, en el contexto de un pop-up de arte y fiesta en las calles de

Brooklyn, un la collab entre Presidente Bar, Polenta y el muralista. Lo que comenzó como una colaboración puntual en las calles de Brooklyn, se transformó en una alianza creativa sostenida en el tiempo, impulsada por una misma visión estética y cultural. La sinergia entre Presidente Bar y Martín Ron no solo celebra el arte urbano, sino también una forma compartida de entender el espacio público como lienzo y punto de encuentro.

Para Presidente Bar Miam, Ron pintó en tiempo real durante la experiencia a Corinne, hoy, un personaje central en el universo de la marca.

“Estaba en el Lower East Side, congelada en una pared agrietada, en una Manhattan distópica, gris, hostil, que se inundaba y se ahogaba en su propia indiferencia. Corinne no posaba. No sonreía. Sostenía la mirada como quien carga con algo que el resto prefiere ignorar“, detalla el artista.

“Para mi ella no era belleza: era presencia. Después desapareció. O eso creímos. Pero el arte tiene sus propias rutas. Y Corinne volvió—y reapareció en Wynwood, Miami, reimaginada. Sirena, casi fantasmal, flotando entre murales vivos y música alta. El arte no la salvó. La volvió a inventar“, expresa Ron.