
Salud
Muchos trastornos de salud mental comienzan antes de los 25 años y pueden manifestarse con mayor gravedad en la adultez. Te damos las recomendaciones para afrontar esta problemática.
La importancia de la salud emocional en la adolescencia es clave, porque se trata de una etapa atravesada por profundos cambios físicos, sociales e identitarios. Sin embargo, los especialistas advierten que los desafíos de salud mental no se limitan únicamente a ese período: muchos trastornos comienzan antes de los 25 años y pueden extenderse a la adultez si no se detectan a tiempo.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 1 de cada 5 adolescentes presenta un trastorno mental antes de los 18 años. UNICEF, por su parte, señala que el 9% de los adolescentes de entre 13 y 17 años reporta sentirse deprimido y el 13% angustiado.
“La adolescencia es un período crítico. No solo por los cambios propios de la edad, sino porque hoy los jóvenes enfrentan factores de estrés más intensos, constantes y difíciles de gestionar”, explica el Lic. Emiliano Ghietto (MP 2962), psicólogo de Prevención Salud. Y añade: “Vivimos en una era de inmediatez, donde la presión social, académica y digital se multiplica. Las redes sociales amplifican la comparación permanente y la exposición pública, lo que incrementa la vulnerabilidad emocional” refuerza Ghietto.
La hiperconectividad también llega a los adultos con una presión constante que no se detiene al finalizar la jornada de trabajo y que imposibilita tener espacios de descanso, ocio y una recuperación física y mental. “Estar en un modo de supervivencia constantemente, invisibiliza el agotamiento y la posibilidad de ver un bienestar posible. Desde Opella, buscamos que el autocuidado sea el recurso para recuperar esos límites necesarios, transformando pequeñas acciones diarias en una verdadera prevención del estrés crónico” señala Heacleff Gutierrez, Director de Asuntos Médicos en Opella.

Las principales señales a tener en cuenta son:
· Alteraciones sostenidas en el sueño
· Irritabilidad frecuente
· Aislamiento social
· Bajo rendimiento escolar
· Pérdida de interés en actividades que antes disfrutaban
Recomendaciones para fomentar el autocuidado
Frente a esta problemática, es clave:
· Fomentar espacios de escucha activa sin minimizar el malestar
· Evitar la naturalización del estrés constante
· Promover hábitos saludables: sueño adecuado, actividad física y tiempos de descanso
· Establecer límites saludables en el uso de dispositivos digitales
· Registrar las señales corporales y emocionales
· Consultar con un profesional de la salud ante los primeros signos de alerta