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La tendencia prioriza anillos grandes y combinaciones heterogéneas. Oro y plata, distintos estilos y mucha originalidad.
Anillos grandes y múltiples se convirtieron en la consigna central de la temporada tras el desembarco de Michael Rider en Celine, y la pauta llegó acompañada de recomendaciones prácticas y voces de diseñadores.

El paso de Rider por Celine, llevó los dedos a un exceso deliberado: "anillos contundentes y heterogéneos" y la consigna de que "más es más" llenaron la pasarela. La propuesta invitó a repartir piezas entre todos los dedos y a mezclar modelos distintos en formas, anchuras y materiales.


La ola de los multi y maxi anillos es una seña de identidad estilística: es lindo ver piezas que son recuerdos o amuletos y que cuentan una historia. A veces estas historias vienen de mundos diferentes y en la diversidad está la belleza.

La armonía aparece sola como por arte de magia cuando empezamos a jugar con tamaños, estilos y colores. En esa mezcla está el secreto.

Hay que llevarlos son miedo para que cada quien cuente su historia. Está bien apilar, repetir, sumar, y mezclar sin pensar demasiado.

Sentirnos protegidas por un amuleto o el tesoro de alguien importante no tiene nada que ver con las reglas. La idea es crear las propias sin imposiciones de ningún tipo.

La joyería, al final, debería ser algo íntimo, que hable de uno, no una pose o un intento superficial de aparentar lo que no se es. SI hay algo que no puede copiarse es la personalidad. Entonces mezclar, sumar, y cambiar según el estado de ánimo es el único mantra.

Piezas muy grandes y superposición sin reservas. Las más pequeñas también se cuelan entre ellas. La recomendación práctica que acompaña la tendencia es aumentar el número de anillos de forma gradual y optar por opciones cómodas y prácticas para el día a día. Siempre debemos sentirnos cómodas para lucir de la mejor manera.

La libertad es el único eje. Pero también la libertad en movimiento. Como consecuencia, la oferta comercial se adaptó: colecciones pensadas para combinar y precios que abarcan desde piezas accesibles hasta joyas de alta gama, confirmando que la nueva tendencia es súper democrática.

Desde la piedras naturales hasta los anillos de fantasía. El truco infalible es mezclar siempre alguna pieza verdadera con alguna que no lo sea.

Después de todo, de lo que se trata es de transmitir el lenguaje propio y de ser únicas. También podemos llevar uno solo pero que nos haga sentir tan identificadas que no necesite nada más.