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El guiño de moda antifrío que cierra estilismos a la perfección.
La baklava tejida ocupa un lugar central en la escena de la moda invernal: diseñadores y street style lo confirman. Cubrir la cabeza y el cuello es vital y no queremos resignar estilo. Si bien esta pieza tuvo un momento de gloria efímera la temporada pasada, esta vez regresa más fuerte y promete quedarse por mucho tiempo.

La capucha tejida (baklava o capota para algunos) reaparece esta temporada fría con variantes en tejido, color y forma. Su capacidad para abrigar, al mismo tiempo que redefine el contorno del rostro y del look, explica por qué este 2026 vuelve en distintas versiones.

Nos encanta cuando la comodidad no se resigna por la moda, y cuando podemos crear estilismos increíbles a pesar de las bajas temperaturas, y esta pieza ayuda a lograrlo.


Esta pieza sirve tanto para neutralizar el frío como para sumar volumen y textura al outfit. Se la puede llevar debajo de una capucha o como elemento principal sobre un tapado ancho; también funciona con prendas de punto y con cortes más rígidos, porque aporta contraste y continuidad cromática.

Además de su rol estético, resulta práctica: cubre la nuca y el cuello, reduce la necesidad de múltiples accesorios y simplifica la ecuación entre abrigo y complementos.

Quienes buscan incorporarla encuentran alternativas en materiales que van desde la lana tradicional hasta fibras más suaves; en la práctica, la elección del tejido define el volumen y la caída, y por ende el efecto final sobre la creación del look.

Su capacidad para cambiar la silueta y armonizar con otras piezas la convierte en un comodín de temporada.

En algunas pasarelas vimos cómo los diseñadores apostaron fuerte, bordando perlas o con calados súper trabajados.

La capacidad de este accesorio para resignificar prendas básicas es contundente y en un equipo monocromático, llevar una capucha de color puede modificarlo todo.