
Nuevos talentos
Con la fuerza que imprimen los sueños imposibles de ignorar, estas cinco jóvenes diseñadoras llevaron adelante su proyecto y lo materializaron. Piezas resignificadas, conciencia ambiental y el valor local como bandera.
➤ Camila Saiz (Mulher): Garra, corazón y pases cortos

Su amor por la moda la llevó a crear, ¡con solo 20 años!, una marca de carteras de cuero en perfecta sintonía con el lujo silencioso. Con ojo ávido, esta periodista deportiva, creadora de contenido y modelo, es, a sus 28, referente de moda en plena expansión.
En una tarde de mates con una amiga, se decidió por la aventura. Con algunos ahorros y muchas ideas, cumplió el sueño de ser su propia jefa y tener su marca. Hoy, además, crea prendas de cuero: faldas, chalecos y camperas.
¿CÓMO FUE EL PRINCIPIO?
Empecé con venta online; mi casa era mi oficina y depósito. En la pandemia, la marca dio un salto grande que no esperaba, así que tuve que abrir mi primer showroom al que le siguió hace dos años el espacio en Palermo. Me encanta asesorar a las mujeres que nos visitan.
LOS PRIMEROS PRODUCTOS...
Una cápsula de cinco modelos: tote bag, mochila, bandolera, riñonera y billetera.
¿CON QUÉ SOÑABAS?
Con vivir de mi marca y verla en otros lugares del mundo. Llevó tiempo y trabajo, pero ya estamos en Uruguay y en España. Soy ambiciosa y positiva.
¿A QUÉ CREÉS QUE SE DEBE EL ÉXITO DE LA MARCA?
Son diseños clásicos y atemporales. Tienen un toque sofisticado y duran toda la vida. Es todo es 100% cuero.
¿EMPEZASTE CON UN EQUIPO?
Al principio era solo yo: dueña, diseñadora, contadora, logística y más. Solo delegaba la confección en talleres. Hoy somos ocho personas.
¿CÓMO SURGIÓ LA EXPANSIÓN A OTROS PAÍSES?
Uruguay es una franquicia. En pandemia, una pareja me escribió porque quería vender Mulher en Uruguay, y así nació la posibilidad de que compraran la marca y fuera exclusivo. España arrancó este año. Viajé hace un tiempo a Madrid y pensé: “Mi marca tiene que estar acá”. Sentía que había firmas de lujo y réplicas, pero no marcas como la mía.
¿CUÁL ES EL PRÓXIMO PASO?
Estoy enfocada en la Argentina y en afirmarnos en España. Me gusta hablar con las clientas, que conozcan el detrás.
¿CUÁL FUE LA INVERSIÓN INICIAL?
Exacto no recuerdo, pero menos de 1000 dólares seguro. ¡Creo que 800! Muchas veces tuve que volver a invertir porque el cuero cotiza en dólares, la mano de obra sube todo el tiempo y a veces se hacía difícil, pero siempre seguí apostando y no me arrepiento.
¿QUÉ SIGNIFICA UNA CARTERA PARA UNA MUJER?
Es algo infaltable. Siempre vamos súper cargadas: a un viaje, a la facultad, al trabajo. Y a veces necesitamos solo llevar el labial, el celular, las llaves y tarjetas. Es lindo que tenga una historia con vos, que te acompañe en cada momento.
¿UN CABALLITO DE BATALLA?
¡El bolso sobre! Y la jacket bomber chocolate.
¿CÓMO HAY QUE CUIDARLAS?
Lo ideal es en una bolsa de tela o colgada en un perchero.
¿LOS COLORES 2026?
Seguimos con los básicos: negro, marrones, tiza y diferentes texturas en cuero. También el mix con gamuza.
TRES BÁSICOS.
Tote bag Mali, bandolera Olvia, con cadena, y una jacket corta oversize.
➤ Luján Haeder (Haeder): La sinergia como propósito

Cuando el talento es puesto al servicio del bien, los resultados son infalibles. Luján recorrió caminos sinuosos que la llevaron a concretar un proyecto único que explora el costado más profundo de la moda. Su misión: reducir, reparar, regenerar.
Es abogada, estudió Biología Marina y llegó desde la Patagonia (Caleta Olivia) a los 20 años. La preocupación por los recursos naturales siempre estuvo en su radar. Para Luján, reparar es una forma de amar el mundo tal como es, sin renunciar a la idea de transformarlo. Construir no solo desde lo nuevo sino desde lo que todavía tenemos por aprender. Las prendas tienen memoria y ella la trae de vuelta. Se trata de un sistema de diseño regenerativo en donde se emplea un método de revalorización de la sastrería. Recuperar, adaptar y personalizar es el objetivo.
¿CUÁNDO TE CONECTASTE CON LA COSTURA?
Coso y separo mostacillas desde siempre. Nunca pensé que volvería a hacerlo, porque para mí eso estaba ligado a carencias que pasé en la infancia. Todos (somos 8 hermanos en total) colaborábamos para construir la economía familiar. Era un momento de comunión.
¿Y CÓMO FUE LLEGAR A BUENOS AIRES?
Acá me recibí de abogada e hice espacialización en Derecho Corporativo. Trabajé en empresas de obras y servicios públicos, en donde me vinculé con el manejo de contratos de medio ambiente y gestión de residuos.
¿CÓMO ACCEDÉS AL DISEÑO?
En pandemia estudié Marketing, y como tenía conocimiento de gestión de proyectos (hice un posgrado), armé una agencia y empecé a vender contenido afuera. Y en un momento, mi psicóloga me dijo: “¿Por quéno hacés algo que te gustaba hacer de chica?”. Uno vuelve a los registros familiares. Necesitaba un espacio para calmar la ansiedad.
LO ENCONTRASTE.
La costura me dio un lugar de meditación y hubo una analogía linda: en la medida en que le daba la oportunidad de reparación a las piezas, me reparaba a mí. Me gusta hablar de continuidad. No de comprar algo nuevo, sino de revisar lo que tenemos. En el indumento que heredamos hay autonomía.
HAY UN VÍNCULO CON LA ROPA QUE USAMOS.
Uno es por muchas circunstancias que crean la personalidad y, entre ellas, están los objetos. Todos guardamos algo que amamos porque es la memoria que nos trajo hasta acá. En moda existe una obsolescencia programada que se vuelve percibida y corremos tras eso.
¿CÓMO FUNCIONA EL ARCHIVO EMOCIONAL?
La gente viene con una pieza de alguien que ya no está. El proceso es hermoso. Hago la entrevista y elijo a la persona, porque no quiero que alguien se lo lleve por moda. Quiero que la conversación continúe, que se entienda lo que estoy transmitiendo; es un recorrido. Creamos un protocolo dentro del sistema regenerativo. Son cuatro fases: recuperación, restauración, revalorización y personalización. Está inspirado en el símbolo infinito; cuatro cuadrantes a través de los que ingresa una prenda. Es una curva de posibilidades, no un check list.
TENÉS PIEZAS DE VENTA AL PÚBLICO.
Sí, esa variante es la compra de sastrería, piezas que han pasado por una fase de usabilidad. Allí hacemos una evaluación de su estado para determinar si pueden continuar el ciclo de vida. (Pasan por desinfección y asignación de puntaje de usabilidad, de al menos 30%). Las telas no se cortan, el cuerpo muta y tus intenciones también.
➤ Ana Carcano (Not Quite Jewelry): Esculturas a escala corporal

Su vínculo con las joyas nació cuando siendo chica armaba collares con su mamá, usando las piedras que traía de sus viajes. Diseñadora industrial recibida en la FADU, creó su marca en 2022 y en poco tiempo logró que sus piezas se vendieran en París. Influenciada por el arte, esta firma dialoga con distintas formas de expresión y está marcada a fuego por la unió con otros artistas.
¿POR QUÉ JOYAS?
Porque es un objeto íntimo, chico pero cargado de significado.
¿QUÉ HAY DETRÁS DEL NOMBRE?
Nace de la incomodidad de definir mi profesión como un territorio cerrado. Quería un nombre que habitara una zona de indeterminación. Para el proceso creativo, esa zona es fértil: no es del todo una cosa ni otra, y genera espacio para la imaginación. No es un rechazo, es una declaración de libertad: no quiero una etiqueta que clausure el gesto, prefiero un nombre que deje una puerta entreabierta. Mi búsqueda no es solo ornamental, es un lugar donde construir mi lenguaje.
CREAN FERIAS, TALLERES, EVENTOS.
La marca genera comunidad: hay algo en mis piezas que hace que la gente se acerque, pregunte, comparta. En esos espacios, mi universo se vuelve colectivo.
¿CÓMO ES EL PROCESO?
Después de la idea conceptual viene el boceto en papel. El modelado en cera, al ser un proceso manual, siempre genera algo nuevo en el diseño. Una vez lista la pieza, se manda a fundir en plata 925, se prepara para hacer goma y poder sacar replicas. De ese molde de caucho, extraemos las ceras que necesitamos, cambiamos el talle. Luego, esas ceras se mandan a fundir en plata y finalmente hacemos el limado, pulido, engarces y, si corresponde, el enchapado en oro.
HAY UNA COLECCIÓN INSPIRADA EN RÍOS.
Sí, ahora estoy lanzando piezas en donde la gota funciona como símbolo de emoción condensada y desarrollando objetos que mezclan lo íntimo de la marca con un costado más nocturno y glam. Además, abrí mi taller como punto de encuentro con mis clientes.
¿CÓMO SURGE LA VENTA EN PARÍS?
En 2024 participé en Pop Ups de Europa y dejé mis piezas en Panorama Mundi, en París. En marzo de 2025 me invitaron a participar del Fashion Week en un showroom en Le Marais; fue una primera experiencia donde aprendí mucho y hubo una buena recepción del público y de compradores de todo el mundo. Más tarde volví con más experiencia.
¿FUE ORGÁNICO EL CRECIMIENTO?
¡Muy! Primero fueron piezas para amigos, después llegaron los pedidos, las ferias, la web, los shootings con amigos, talleres, showrooms y finalmente París.
TU SUEÑO...
Consolidar este universo y expandirme sin perder lo artesanal.
¿QUÉ PODÉS CONTARNOS DE ALIANZAS?
Hice tres colaboraciones, dos con artistas amigos: Pedro Argen y Cino, y una con Suma, un bar de Buenos Aires con el que compartimos comunidad. Además de las colaboraciones con fotógrafos, diseñadores y músicos. ¡Estoy proyectando más!
¿TUS REFERENTES?
Mi madre estudió Gemología y durante mi infancia la vi armando piezas. Ella y mi tía, Alina, son artistas y mis referentes.
¿CON QUÉ EMPEZASTE?
Con un soplete, cera, herramientas básicas y fundiciones. Después fue todo reinversión. Mi entorno pudo ayudarme; mi padrastro hizo la web, mi mejor amigo las fotos y mis amigas fueron las modelos.
➤ Aldi Vega (La Aldi Vega): Diseño del desastre

Maestra en hacer de los desechos piezas icónicas, la historia de esta diseñadora de indumentaria y arte textil es a toda resiliencia. Apasionada por la customización desde los 6 años, con pocos recursos y mucha convicción, comenzó a estudiar a los 15 en paralelo con el secundario. Hoy, a sus 29, continúa viviendo en Transradio, el barrio que la vio crecer.
Fundó su marca, Bualichero, y es la más requerida por el mundo del trap. Sus piezas las lucieron desde Cazzu, Duki, María Becerra y Tiago PZK hasta Oriana Sabatini y Natalia Oreiro. Hace magia con descartes de fábricas y demuestra que la producción desenfrenada no es el camino.
¿CUÁNDO SUPISTE QUE QUERÍAS SER DISEÑADORA?
¡Siempre! Y lo confirmé cuando descubrí a Alexander McQueen a los 14 años.
¿CÓMO FUE EMPEZAR A ESTUDIAR DESDE TAN CHICA?
De las mejores decisiones de mi vida. Me dio una perspectiva más inocente del mundo.
¿TU PROFESIÓN ES HEREDADA?
Creo que sí. Mi abuela es diseñadora y referente, la costurera del barrio, y mis bisabuelos trabajaban armando prendas de cuero. Con mamá di las primeras puntadas.
¿IMAGINABAS ESTE PRESENTE?
No. Cuando era chica, se trataba del éxito medido en dinero; hoy, me pesa más el impacto que tenemos.
¿EL CAMINO FLUYÓ?
Hubo sacrificio de mi parte y de mi familia. A nivel económico, tuvimos que dejar de hacer cosas para que yo pudiera estudiar. Puse tiempo y práctica, porque no me considero talentosa naturalmente. Era equivocarme y volver a empezar.
¿QUÉ TE INSPIRA?
Artistas como Rosalía y Bad Bunny. La búsqueda de nuestras colecciones llamadas “servicios” son introspectivas y artesanales, vienen de historias.
TRABAJAR CON DESCARTE ES...
Un desafío, porque la tela no es dos veces la misma. Tenés que adaptarte.
PURA EXPERIMENTACIÓN.
No elegí ser sustentable, se dio desde la necesidad. Mi mamá no tenía el dinero para pagar los materiales; entonces, conseguíamos retazos de los talleres textiles del barrio y los lavábamos y cosíamos entre sí para armar una tela completa. Ahora además tenemos el apoyo de Good Denim-Santista que nos dona.
FUISTE PREMIADA.
Sí, ganamos el premio Revelaciones de Moda y DAE (Diseño Argentino Exponencial); ambos nos impulsaron y fueron un reconocimiento a años de trabajo duro. Fuimos mentoreadas por los mejores.
¿CÓMO VES LA PRODUCCIÓN MASIVA?
No juzgo las marcas de shoppings que generan empleo. Solo espero que empecemos a ser conscientes del daño que le causa al planeta la sobreproducción.
Un empresario que emprendió en los 2000 me dijo que hacerlo en plena crisis es el modo difícil, pero que te enseña a ser mejor. Te da herramientas para salir adelante.
¿TE DIERON ALGÚN BUEN CONSEJO?
Un empresario que emprendió en los 2000 me dijo que hacerlo en plena crisis es el modo difícil, pero que te enseña a ser mejor. Te da herramientas para salir adelante.
LA CULTURA LATINA ESTÁ AHÍ.
Me crié en un barrio que mezcla tres culturas: boliviana, paraguaya y argentina. Tenemos costumbres que están latentes en mí y eso se refleja en la identidad de la marca.
¿PRÓXIMOS PROYECTOS?
Crecer de forma ética, apoyar a emprendedores y artistas. Amaría tener un espacio en donde nuevos diseñadores pudieran hacer sus prácticas.
➤ Delfina Piñeiro (Delfos): Queen of the print

Cada una de las piezas que crea es una obra de arte portable. Un objeto de colección. Comenzó sus estudios en Buenos Aires y los continuó en Polimoda, la facultad de Salvatore Ferragamo, en Firenze. A sus 28 años, es la capitana de Delfos, una marca que fusiona tradición y modernidad. Hizo propio el legado artesanal del denim (su familia produce jeans desde hace más de dos generaciones) y lo transformó con su impronta disruptiva, sensual y esotérica. Cada colección narra una historia.
¿RECUERDOS LIGADOS AL DENIM?
Crecí viendo cómo se crea un jean. El padre de mi abuelo importaba telas de Europa y su madre era sastre; ella le transmitió ese oficio a mi abuelo, quien fundó las primeras fábricas de jeans de la familia. Recuerdo acompañar a mi papá a la fábrica: el sonido de las máquinas de coser y la locura del taller, telas por todos lados. Encontrarme con Lili, que trabaja con nosotros desde que soy chica; ella me hacía los disfraces y hasta mis cartucheras para el colegio. Hasta hoy sigue haciendo ítems para mi marca.
¿IMAGINABAS EL CRECIMIENTO?
Jamás tan rápido. Empezamos con poco en 2022. Con mi familia, hicimos todo juntos.
¿POR QUÉ EL NOMBRE?
Por el Oráculo de Delfos. Un lugar de intuición y lectura; siento que mi proceso creativo funciona así, desde lo intuitivo.
¿QUIÉN TE ENSEÑÓ A COSER?
Mi abuela cuando tenía 10 años; juntas hacíamos mis disfraces. A esa edad, me regaló una máquina de coser. A los 14 iba a clases de corte y confección y hacía mi ropa.
¿CUÁL ES TU VÍNCULO CON EL ARTE?
Es terapia. Encuentro paz pintando, bordando o haciendo collages en silencio.
¿DÉCADAS AMADAS?
Los 80; soy fan de Vivienne Westwood y el Cavalli de los 90.
¿EN QUÉ INVERTÍS TU TIEMPO?
En lo visual. Colecciono libros de fotografía, desde fotógrafos de nicho hasta Araki o Moriyama.
EN UN JEAN, ES INNEGOCIABLE...
La moldería: un peso que sostenga la forma, costuras exactas, avíos de calidad y remaches que resistan movimiento.
SOBRE TU PRIMERA COLECCIÓN...
Estaba en un momento melancólico en Italia, despidiéndome del Palazzo de los Medici, donde vivía. A la luz de una vela, pensé en lo que había construido y lo que iba a dejar atrás. Así surgieron mis collages de heart break, esencia de mi primera colección, ABYSS: combinaciones de óxido, animal print, lágrimas y pinturas hechas con café.
Y EL PROCESO, ¿CÓMO ES?
Un ritual. Me gusta llevar los materiales al límite y ver cómo responden. Pinto telas con crayones, cera, barniz...
¿CÓMO FUE ESTUDIAR EN ITALIA?
Transformador. Una experiencia creativa, solitaria y única.
VESTISTE A VARIOS ARTISTAS.
Empecé haciendo styling para Six Sex y conocí artistas y estilistas. Con Delfos, el camino se abrió solo. Vestimos a María Becerra, Paco y Catriel, Tini Stoessel, Nicky Nicole, Tiago PZK, Lali, Six Sex, La Joaqui, Trueno, Cazzu, Taichu, Chita, Dante Spinetta, Jennie (Black Pink), Bad Gyal, Victoria De Angelis (Maneskin) y Luk Ra.
LA MARCA ESTÁ EN OTROS PAÍSES.
Por ahora en Melbourne y en New York.
Y TIENE SU SECCIÓN HOME.
Sí. Me gustaría también crear espacios.
¿MUSA DE LA ÚLTIMA COLECCIÓN?
El mercado de amuletos de Bangkok. Traje algunos de Asia y la armé con escrituras y caracteres de protección y prosperidad. Tiene magia encriptada.
ARTISTAS QUE TE INSPIRAN
“Erykah Badu, Yves Tumor, Zhang Yimou, Paolo Sorrentino, Xul Solar, Luca Guadagnino, Kim Ki-duk, Pasolini, Aya Takano y Araki”.